El rescate de casi 40 animales en condiciones de abandono en Ciudad Caucel la semana pasada encendió de nuevo las alertas sobre un problema persistente en Mérida: la falta de responsabilidad en la tenencia de animales de compañía.
La intervención, encabezada por la Unidad de Medio Ambiente y Bienestar Animal, derivó de una denuncia atendida inicialmente por el DIF debido a un conficto familiar.
Al ingresar al predio, las autoridades detectaron un entorno insalubre y decenas de animales en condiciones críticas.
De acuerdo con Raúl Escalante, titular de la dependencia, en el lugar se encontraron perros, gatos, una zarigüeya, un ratón blanco, así como aves de corral y palomas, todos en un escenario de abandono, sin acceso a agua ni alimento y, en muchos casos, confinados en jaulas. La acumulación de basura en el patio agravaba aún más la situación.
“No se trataba de una actividad comercial, sino de un problema de acumulación, tanto de animales como de residuos”, explicó.
Los ejemplares fueron retirados de inmediato y canalizados para su atención. Algunos quedaron bajo resguardo de asociaciones civiles, mientras que otros fueron trasladados a instalaciones municipales.
. Cuatro animales domésticos —dos perros y dos gatos— requirieron atención clínica especializada por deshidratación y afecciones dermatológicas; el resto presentaba distintos grados de desnutrición.
El caso se suma a otro más en Cholul, donde dos perritas fueron abandonadas.
Ambas, según se informó, se encuentran estables y en proceso de adopción, aunque permanecerán en un hogar temporal mientras se resuelve la situación legal de la persona responsable, quien ya ha sido identificada.
Escalante advirtió que, aunque actualmente el centro municipal cuenta con capacidad para atender hasta 40 perros y 35 gatos, los rescates masivos representan un reto operativo y pueden saturar los espacios, además de ralentizar los procesos de adopción.
Para hacer frente a esta situación, el municipio mantiene alianzas con asociaciones civiles y espacios como el Parque Zoológico del Centenario, donde personal especializado colabora en la atención y rehabilitación de los animales.
Sobre el destino de aquellos que no son adoptados, el funcionario reconoció que no existe un límite establecido de resguardo. Recordó el caso de Honey, una perrita que permaneció más de un año bajo cuidado institucional antes de encontrar un hogar.
“Es una pregunta que también nos hacemos todos los días: ¿hasta cuándo?”, expresó.
Ante este panorama, subrayó la importancia de la tenencia responsable y la necesidad de fortalecer el nexo con los adoptantes. El seguimiento incluye consultas programadas y la implementación de microchips, una herramienta que permite identificar legalmente a los dueños en casos de abandono.
Además, el Ayuntamiento ha reforzado los servicios veterinarios, con esquemas completos de vacunación disponibles en la clínica de la colonia Chichén Itzá y recientemente en la de Yucalpetén.
Finalmente, las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía a denunciar cualquier caso de maltrato animal a través del número 070. Las sanciones pueden ir desde multas hasta el retiro de los animales, por lo que se pide aportar información precisa y, de ser posible, evidencia visual para facilitar la intervención.
