Aunque Yucatán carece de estadísticas exactas sobre la incidencia de autolesiones, especialistas advierten un aumento preocupante en las consultas psicológicas por “cutting”.

Esta práctica, común entre adolescentes y preadolescentes, consiste en realizarse cortes en la piel como un mecanismo fallido para gestionar emociones intensas.

En Tizimín, como informamos, se encendieron las alarmas debido a que hay registros en el Centro de Atención Primaria en Adicciones (CAPA) de casos en las escuelas de esta comunidad del oriente yucateco.

Esta situación no es propia de una región, pues el fenómeno está presente en general entre los jóvenes.

Entrevistada al respecto, la psicóloga clínica Patricia Gili López, expresidenta del Colegio de Psicólogos del Estado de Yucatán, define este fenómeno como una autolesión no suicida.

“No es un intento de morir, sino un intento de aliviar el dolor emocional que no saben cómo expresar o regular de otra forma”, aclara la experta.

La falta de herramientas emocionales adecuadas lleva a los jóvenes a convertir el dolor físico en una válvula de escape para una angustia que los sobrepasa.

La experiencia clínica en la región, señala la especialista, permite trazar un perfil recurrente: pacientes de entre 11 y 14 años que presentan baja autoestima, alta autoexigencia y conflictos familiares.

También se observa en jóvenes con alta sensibilidad que han experimentado rechazo, abandono o invalidación de sus sentimientos.

En Yucatán los tabúes agrandan el problema

En Yucatán, añade la doctora Gili López, existen factores socioculturales que agudizan el problema, entre ellos los tabúes sobre salud mental como la persistente dificultad para hablar abiertamente de trastornos emocionales.

También se halla la falta de validación, debido a un entorno que muchas veces minimiza lo que el adolescente siente.

A estos factores hay que agregar aquellos espacios donde se normalizan estas conductas, como las redes sociales, e incluso se crean comunidades que incitan a realizarlas.

La prevención requiere una observación aguda del entorno familiar. La psicoterapeuta dice que el aislamiento, los cambios bruscos de ánimo y la irritabilidad son indicadores clave.

En el contexto yucateco, una señal física determinante es el uso de ropa de manga larga o prendas que cubran el cuerpo incluso durante las temporadas de calor intenso, con el fin de ocultar cicatrices o heridas inexplicables.

Ante el hallazgo de estas conductas, la postura de los adultos es decisiva. La doctora Gili López enfatiza que reaccionar con enojo o castigos solo agrava el aislamiento del joven.

“El ‘cutting’ es una señal de que el adolescente está sobrepasado; necesita apoyo, no juicio”, puntualiza.— Pablo Cesar May Pech

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