Además de atender el problema de personas con carencia alimentaria en Yucatán, aunque solo alcancen a apoyar al 10% de esa población, el Banco de Alimentos apoya en el combate a la contaminación.

“Emitimos bonos de carbono hacia las compañías, por la labor tan importante que hacemos en el rescate de alimentos y con eso eliminar la contaminación”, informa José Trinidad Molina Casares, presidente del banco en la entidad.

También resalta la importancia de reducir el desperdicio no solo desde un punto de vista social, sino también ambiental.

“El desperdicio de alimentos genera contaminación, afectando el manto freático y la atmósfera, pero al rescatar alimentos contribuimos a la reducción de toxinas, promoviendo la sostenibilidad, además de aprovechar los alimentos que recaudamos para dárselo a quienes lo necesitan”, explica.

Acompañado de los consejeros del banco, Ana Laura Echazarreta Reyes, Levy Abraham Macari y Javier Montes de Oca Magaña, su presidente ofreció una conferencia de prensa en esas instalaciones, cerca del Periférico al sur de la ciudad.

En el evento dio a conocer un informe de lo realizado el año pasado, cuando lograron recaudar 2.579,878 kilos de alimentos.

Con esa cantidad atendieron a 38,234 personas, que incluye a 9,596 familias de 99 comunidades rurales y 95 urbanas de 58 municipios del estado y 50 instituciones, donde entregaron 180,751 paquetes alimentarios.

Al concluir la conferencia, en entrevista con el Diario Molina Casares precisa que en promedio recaban alrededor de 250 toneladas de alimentos al mes, “que no son desperdicios, se trata de alimentos buenos, que entregamos con un trato digno a personas con carencias alimentarias del estado”.

“Este año cumplimos 30 años desde que iniciamos en 1996, y a lo largo de este tiempo hemos visto cómo el desperdicio de alimentos es un problema constante que nos duele profundamente”, expresa.

Además, señala que muchos productos nutritivos, especialmente proteínas y verduras, son descartados por no cumplir con los estándares comerciales, lo que representa una oportunidad perdida para nutrir a quienes más lo necesitan.

Desperdicio, un problema

“Nos duele mucho ver el desperdicio en general, pero más duele que se pierda todo lo que viene cargado en proteína, porque se deja ir mucha oportunidad de nutrición”, comenta.

“Duele mucho ver el pescado tirado porque no da la talla, las verduras que se tiran porque no alcanzó el precio y se quedó, cuando pudimos usarlas… En general duele mucho porque es producto que tiene una oportunidad de alimentar a quienes no lo tienen y se pierde”.

Por fortuna, revela, en Yucatán hay una gran comunidad que entiende y siempre se ayuda, hay mucha solidaridad y no es complicado lograr la colaboración de locatarios, centros de abasto, productores y empresarios que apoyan al Banco de Alimentos.

“La verdad es que a veces estas empresas están en su día a día, en su operación y no saben ellos, no conocen los mecanismos para donar el alimento, pero cuando les presentamos el Banco de Alimentos con sus 12 camiones, andenes, almacenes, toda una logística y mecánica para rescatar alimentos y hacerlos llegar a quienes lo requieren, enseguida se suman, dicen que ya no lo puedo soltar, no lo puedo dejar ir”, cita.

Molina Casares enfatiza que “nuestro reto es conectar con las empresas y mostrarles que pueden donar alimentos sin que esto afecte sus operaciones. Cuando comprenden cómo funciona nuestro sistema logístico, la mayoría de los empresarios se suma a nuestra causa”, afirmó.

Con la cantidad de alimentos que manejan considera que cada vez se requiere mayor infraestructura.

“Ya tenemos, además de nuestras instalaciones aquí en Mérida, un centro de acopio en Tekax, esperamos que en año y medio a más tardar tener otro más en el oriente del estado”, declara.

La calidad de los alimentos que distribuyen es primordial, asegura. “No entregamos alimentos en mal estado. Nuestra misión es respetar la dignidad de quienes reciben nuestra ayuda. La comida que distribuimos es de buena calidad y balanceada, aunque a veces no se vea perfecta”.

El empresario manifiesta que una de las últimas innovaciones del Banco de Alimentos es la emisión de bonos de carbono, que tiene buena aceptación en el mercado.

“Estos bonos no solo ayudan a financiar nuestra operación, también permiten que las empresas contribuyan a la reducción de su huella de carbono. El dinero recaudado se usa para comprar productos que no nos donan, como arroz y frijol, completando así la canasta básica que ofrecemos”, refiere.

El entrevistado hace notar que esos bonos son porque, además de colaborar con la gente más necesitada de la comunidad, en este banco como en los otros casi 60 que hay en el país, colaboran en combatir la contaminación.

Uno de los 30 grandes objetivos de la agenda global es la eliminación de toxinas, del desperdicio, y el Banco de Alimentos es un fuerte actor en este caso.

Para funcionar mejor les ayudaría mucho una mayor difusión de la labor del Banco de Alimentos de Mérida, una bodega en el oriente del estado, productores o empresas en las cuales puedan rescatar alimento, frijol, arroz (alimento no perecedero), fletes, gasolina, voluntariado y padrinos de comunidades.

David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.