• El calor favorece el consumo de antojitos, alcohol y bebidas azucaradas, por lo que se exhorta a cuidar la hidratación y mantener hábitos saludables en esta temporada de alta temperatura

Con las altas temperaturas en Yucatán el consumo de botanas tradicionales como kibis, codzitos, panuchos, “piedras” y chicharra suele aumentar, especialmente en reuniones sociales, tardes calurosas y acompañadas de bebidas refrescantes o alcohólicas.

El clima cálido característico de nuestra región no determina por sí solo el peso corporal, pero influye en nuestras decisiones diarias.

La clave está en mantener hábitos saludables que permitan equilibrar la ingesta y el gasto energético, incluso en condiciones ambientales desafiantes, indica la licenciada en Nutrición Ina Alejandra Beristain Navarrete, vicepresidenta de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste.

Desde la perspectiva nutricional, estas botanas forman parte del patrimonio gastronómico de la región y pueden aportar nutrimentos importantes.

Por ejemplo, los kibis contienen proteína gracias a la carne, hidratos de carbono, a partir del trigo, grasas para freír, además de vitaminas y minerales.

Los codzitos y panuchos aportan energía a partir del maíz, del pollo o pavo, huevo o queso y el frijol, así como de las verduras como el tomate, la cebolla, el repollo, el chile, todos alimentos base en la dieta mexicana.

El problema no radica en el alimento en sí, sino en la forma de preparación, el tamaño de la porción y la frecuencia con que se consumen estos deliciosos antojitos, explica la nutrióloga con especialización en Nutrición clínica y educadora en diabetes.

Muchas de estas preparaciones son fritas o incluyen ingredientes altos en grasa, como manteca o queso, lo que eleva considerablemente su densidad energética.

Por ejemplo, un solo panucho puede aportar entre 150 y 250 kilocalorías, dependiendo de su preparación, y es común consumir varios en una sola ocasión, expone.

Además, continúa la especialista, la combinación con bebidas alcohólicas potencia aún más el impacto calórico.

Una cerveza puede aportar entre 140 y 200 calorías, y al acompañarse con botanas el consumo total puede duplicarse o incluso triplicarse fácilmente en una sola reunión, advierte.

En cuanto a su valor nutricional, estas botanas pueden considerarse “nutritivas”: aportan carbohidratos, grasas y proteína animales y vegetales, fibra dietética a partir de los vegetales ricos en vitaminas y minerales, expone Ina Beristain, quien también es tesorera de el Colegio Mexicano de Nutriólogos Capítulo Yucatán y directora del Centro Integral de Nutrición y Conducta Alimentaria (Cinca).

Recomendaciones

  • Se pueden consumir de manera ocasional, idealmente una o dos veces al mes.
  • Priorice porciones moderadas (dos o tres piezas, no más).
  • Se sugiere acompañarlas con verduras frescas como pepino, jícama o ensaladas.
  • Evite combinarlas frecuentemente con alcohol, opte por agua simple.
  • Elija versiones asadas o con menor cantidad de grasa cuando sea posible.

La especialista reitera que la idea no es eliminar estas botanas, sino aprender a integrarlas en forma consciente dentro de un estilo de vida equilibrado.

Durante la temporada de calor en Yucatán, las temperaturas elevadas no solo afectan el estado de ánimo y la hidratación, sino también los hábitos alimenticios de la población.

Contrario a lo que se podría pensar, el calor no siempre reduce el consumo calórico, en muchos casos puede favorecer el aumento de peso, advierte la experta.

El cuerpo tiende a requerir menos energía para mantener su temperatura en climas cálidos, lo que podría disminuir ligeramente el gasto energético. Sin embargo, este efecto suele verse compensado e incluso superado por cambios en la conducta alimentaria.

En esta temporada es común el aumento en el consumo de bebidas azucaradas, helados, antojitos y botanas saladas, así como bebidas alcohólicas que, además de aportar calorías vacías, pueden estimular el apetito.

A esto se suma la disminución de la actividad física, ya que muchas personas evitan hacer ejercicio al aire libre debido al calor extremo, reduciendo así su gasto calórico diario, indica.

El resultado es un desequilibrio de calorías: se consumen más de las que se gastan.

Para calmar la sed

  • Priorice la hidratación con agua natural.
  • Elija refrigerios frescos como frutas, verduras y preparaciones ligeras.
  • Mantenga actividad física en horarios adecuados (temprano o de noche).
  • Sea consciente del consumo de calorías líquidas, siempre opte por agua simple como primera alternativa.

En la práctica clínica es frecuente escuchar que el calor “ayuda a quemar calorías”.

Desde un enfoque profesional en nutrición, es importante aclarar que esta percepción no es del todo precisa, especialmente en contextos como el de Mérida, donde las temperaturas elevadas y la humedad son constantes durante gran parte del año.

El cuerpo humano regula su temperatura mediante mecanismos fisiológicos conocidos como termorregulación. En ambientes cálidos el organismo prioriza la disipación de calor a través de la sudoración y la vasodilatación. Aunque estos procesos implican un gasto energético, éste es mínimo y no representa un incremento significativo en el consumo calórico diario.

Es decir, el calor por sí mismo no favorece la pérdida de peso, explica la especialista.

Desde mi perspectiva como nutrióloga, refiere, es fundamental comprender que el calor no es un factor directo de aumento de peso, pero sí puede favorecer un entorno que facilite un balance energético positivo si no se toman medidas conscientes.

Por ello, es recomendable priorizar una adecuada hidratación con agua simple, elegir alimentos frescos como frutas y verduras, y adaptar la actividad física a horarios más seguros, como temprano por la mañana o al finalizar el día.