La ruptura de un tramo del gasoducto que transporta gas natural fue un accidente con suerte porque pudo propiciar una explosión con graves consecuencias, señala en entrevista el director de la empresa consultora en seguridad industrial Primer Nivel, Irving Lugo Uc.

El pasado martes se registró una fuga y un fuerte estallido en un gasoducto a causa de una perforación por las obras del Tren Maya de carga cercanas a la carretera Mérida-Tetiz.

Protección Civil estatal informó que el incidente se trató de un “error humano”, ya que los trabajadores dañaron el ducto cuando realizaban tareas de perforación con maquinaria pesada.

Entrevistado sobre los riesgos y protocolos en este tipo de accidentes poco comunes, el ingeniero Lugo Uc destaca que en cada fuga de combustóleo es más alta la probabilidad de incendios o explosiones de grandes proporciones, pues el triángulo del fuego sucede por el material que puede ser el gas, el oxígeno y una chispa producida por algún metal.

En el caso de la fuga de gas natural en el tramo Mérida-Tetiz, solo faltó la chispa para completar ese triángulo siniestro.

Para suerte de los obreros de la empresa y los habitantes cercanos no hubo tal chispa en ese momento de la ruptura del ducto.

“Recordemos que el choque de metal con metal o con piedra produce chispas. Pudo salir alguna chispa al momento de romperse el ducto, pero para suerte de todos no lo hubo”, reitera.

“En un accidente de este tipo hay bastantes variables: la tierra, la excavación, la falta de un estudio detallado de ingeniería para identificar el gasoducto, la falta de experiencia del operador y la falta de la MIA (Manifiesto de Impacto Ambiental), tal vez fue un poco de todo”.

Después que leyó las notas informativas del Diario sobre la fuga de gas natural y el estallido, el titular de Primer Nivel, una consultoría especializada en seguridad industrial y salud en el trabajo, recalca que el volumen de gas natural que transporta el gasoducto siempre será un riesgo para la población.

Por ello, quienes trabajan en sus alrededores deben tener un buen estudio sobre la zona, el mapa de la red de ductos, contratar a personal especializado para que dirija con mucho cuidado los trabajos y a quienes los ejecutan.

La fuga de gas natural fue por falta de una planeación correcta de la obra, considera. En una de las notas de este medio se recalca que había un problema ambiental porque el tramo del trabajo no tenía la MIA y ya estaba desmontada la superficie donde se construye el ramal del Tren Maya de carga. Incluso, este tipo de fugas puede ocasionar intoxicación a las personas cercanas al accidente.

Además, si llegara a ocurrir una explosión con incendio no solo causaría daños letales a los empleadores o la infraestructura cercana, sino que el fuego se expandiría por los montes y sería un trabajo muy difícil de controlar por los bomberos.

“La verdad es que hubo mucha, pero mucha suerte en ese tema porque sí pudo ocurrir alguna tragedia”, subraya.

¿Cómo está Mérida en el tema de cultura de seguridad industrial?

“La realidad es que hoy en día estamos todavía avanzando. Como se diría por allá coloquialmente, estamos en pañales”, responde.

“Estamos renuentes al cambio de cuidar a nuestros trabajadores. Nosotros cuidamos a gente que no se quiere cuidar, es una cultura que data de hace años”.

“Todavía en estos tiempos los albañiles trabajan en chancletas, sin casco protector porque dicen que les estorba por el clima muy caluroso, pero son medidas necesarias para la seguridad de ellos mismos”.

“La cultura sobre seguridad industria en Mérida o en Yucatán, lo digo de acuerdo a mi expertis, es apenas del 40%”, afirma.

“Errores humanos”

“Nos falta bastante aceptar que es necesaria la seguridad industrial, falta gente preparada que haga el trabajo de acuerdo a los protocolos de la Secretaría del Trabajo federal, de Protección Civil y Semarnat. Mucha gente se conforma con saber una norma básica, pero los trabajadores no lo saben y por ello cometen errores técnicos y humanos”, puntualiza.

El especialista explica que el tema de la seguridad industrial abarca al menos 42 normas mexicanas, tiene un complejo entramado legal por disposiciones de la Constitución y varias dependencias federales.

Incluso la seguridad industrial es una norma obligatoria que regula la Secretaría del Trabajo federal.

¿Son comunes estos accidentes por errores humanos o fallas técnicas?

“Aunque se escuche feo, las empresas contratan a gente que no tiene los conocimientos para hacer estos trabajos. He trabajado en la construcción y muchas veces pasa lo que estamos viendo ahorita con esa fuga. Si es un ramal del Tren Maya obviamente debió ser observada y determinada con tiempo el área de trabajo”.

Una perforación así no es algo normal. Estamos hablando de una maquinaria que está perforando para acondicionar el tramo del Tren Maya. Debió tener una investigación previa por dónde pasan los ramales del gasoducto”.

“Habría que preguntar a Pemex, a la persona responsable del gasoducto o la empresa propietaria. Debieron tener los planos para conocer con exactitud por dónde están los gasoductos. Para todo esto se requiere a expertos en ingeniería”.

Generalmente, cuando hay este tipo de obras cercanas a infraestructura de alto riesgo la encargan a un ingeniero en prevención de riesgos laborales para que haya una estricta inspección y supervisión porque aquel tiene facultades y conocimientos para interpretar planos, medir coordenadas, detectar el paso de gasoductos y tomar decisiones correctas y seguras.

“Tenemos por allá temas de controles ambientales muy bajos. Estamos viendo errores que por lo mismo indican que no hay una investigación”, manifiesta.

“Existen protocolos y normas muy específicas y obligatorias en el tema de seguridad y salud en el trabajo, y la regulación está a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social”.

Además, asegura, faltan profesionales especializados en seguridad industrial y en ingeniería ambiental para evitar esos errores humanos que ponen en riesgo a las empresas, a los trabajadores y al medio ambiente.

También reconoce que las empresas no recurren a los expertos en seguridad industrial para aplicar las buenas prácticas en las instalaciones y obras, y enfatiza que no hay la costumbre, dado que quieren ahorrar dinero.

Incluso hay empresas que se arriesgan a trabajar con gente improvisada, con falta de conocimiento o que esté dispuesto a medio “chambear” y hasta de pagar multas de $50,000, en vez de invertir $7,000 por un curso especializado.

Otra falla por falta de acompañamiento de un experto en seguridad industrial es la permisibilidad de realizar dobles turnos o muchas horas extras después del turno normal. Al experto le consta que el trabajador que se sobre explota usa sustancias prohibidas para aguantar la agotadora jornada laboral y allí es donde ocurren las tragedias, como la caída de obreros de alguna construcción o la mala operación de las maquinarias.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.