MÉRIDA.- Mérida se encuentra entre las 50 ciudades del planeta más vulnerables al calor, según un estudio elaborado por la Universidad de Oxford, que establece que los riesgos por las altas temperaturas no deben medirse solo por indicadores de temperatura.
En el reporte, la capital yucateca aparece en el lugar 47 de 205 ciudades evaluadas, todas con más de un millón de habitantes. La ciudad presenta altos niveles de exposición al calor. Sin embargo, los investigadores señalan que factores como las condiciones socioeconómicas, la presencia de vegetación e incluso las tarifas eléctricas influyen en la vulnerabilidad de las personas.
El trabajo, elaborado por expertos del Zero Institute y publicado en la revista científica Sustainable Cities and Society, propone una nueva metodología para evaluar el riesgo térmico en las ciudades. Además de la exposición a las la exposición al calor, la vulnerabilidad de la población y la capacidad de respuesta o adaptación de la ciudad.

Jesús Lizana, Nethmi Jayaratne Kariyawasam y Radhika Khosla sostienen que este enfoque ofrece una imagen más cercana a la realidad. Según los autores, existen ciudades con temperaturas extremadamente altas que logran reducir los impactos gracias a mejores condiciones económicas o infraestructura adecuada. Mientras, otras con temperaturas menos extremas pueden enfrentar consecuencias más graves debido a carencias sociales o ambientales.
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Mérida, con alta exposición al calor
Dentro de la evaluación, Mérida obtuvo una puntuación de 0.89 en exposición al calor, que la colocó por arriba de ciudades como Manila y Bagdad. Esto significa que la ciudad presenta condiciones que favorecen altas sensaciones térmicas.
Para medir este aspecto, los investigadores consideraron la temperatura del aire, la humedad, la radiación solar y la velocidad del viento, basados en el Índice Universal de Clima Térmico (UTCI, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, a pesar de la elevada exposición térmica de Mérida, la investigación encontró que la ciudad presenta niveles relativamente menores de vulnerabilidad social. Ese indicador se calculó considerando factores como el ingreso económico, la proporción de niños y adultos mayores en la población y el acceso al aire acondicionado. Según los investigadores, esos elementos influyen en la capacidad de las personas para protegerse de las altas temperaturas.
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Mérida, con población menos vulnerable
Mérida alcanzó una puntuación de 0.39 en este rubro, lejos de las ciudades de Nigeria que encabezan dicho indicador, con calificaciones entre 0.79 y 0.95. Esto implica que ahí las altas temperaturas coinciden con mayores niveles de pobreza, menor acceso a tecnologías de enfriamiento y poblaciones más susceptibles.
Los autores enfatizan que dos ciudades con características climáticas similares pueden presentar riesgos muy diferentes dependiendo de las condiciones sociales de sus habitantes. Incluso ciudades con temperaturas moderadas pueden enfrentar altos niveles de riesgo si existen amplias carencias económicas o limitaciones para adaptarse al calor.
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Otro de los elementos evaluados en el estudio es la llamada capacidad de respuesta o adaptación inmediata de una ciudad frente al calor extremo. Para ello se consideraron indicadores como la cobertura vegetal, la presencia de árboles y el costo de la electricidad.
Los investigadores argumentan que las áreas verdes desempeñan un papel fundamental para disminuir las temperaturas urbanas. Asimismo sostienen que los precios de la energía influyen directamente en la posibilidad de utilizar ventiladores, sistemas de enfriamiento o aire acondicionado. Mérida obtuvo una puntuación de 0.54 en este apartado, lo que la sitúa en una posición intermedia dentro de la muestra global.
Riesgos por el calor pueden aumentar
La investigación señala que el riesgo por calor podría aumentar conforme se intensifiquen los eventos extremos asociados al cambio climático, crezcan las áreas urbanizadas y se modifique el uso del suelo. Al mismo tiempo, factores demográficos como el envejecimiento de la población podrían incrementar la cantidad de personas susceptibles a sufrir afectaciones por altas temperaturas.
Los autores consideran que las estrategias de adaptación deben ir más allá del uso masivo de aire acondicionado. Recomiendan apostar por soluciones sostenibles como el incremento de áreas verdes, el uso de materiales que reduzcan la absorción de calor y la implementación de sistemas de alerta temprana para proteger a grupos vulnerables.
Para una ciudad como Mérida, el estudio plantea que la discusión ya no debe centrarse únicamente en cuánto calor hace, sino en qué tan preparada está la ciudad para un clima cada vez más extremo. En ese sentido sugiere priorizar acciones orientadas a reducir la exposición, disminuir la vulnerabilidad y fortalecer la capacidad de respuesta.
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