Una enfermedad silenciosa, pero con un impacto devastador en la salud masculina, mantiene en alerta a especialistas y autoridades sanitarias.
De acuerdo con Globocan, la base de datos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), el cáncer de próstata fue en 2022 el segundo tipo de cáncer con mayor incidencia en el mundo y el quinto en mortalidad.
En México el panorama es aún más preocupante: ocupa el primer lugar tanto en nuevos casos como en defunciones por cáncer entre los hombres.
El cirujano oncólogo Sergio Isidro Gamboa Hoil advierte sobre la necesidad de fortalecer la detección oportuna y romper el silencio que aún rodea a esta enfermedad.
“No es solamente el número uno en incidencia, sino en mortalidad. Es decir, el cáncer de próstata es el cáncer más diagnosticado en hombres, pero también es la principal variante de mortalidad por cáncer en este mismo grupo de personas”, dice.
Desafortunadamente, se trata de un padecimiento silencioso. El médico explica que el cáncer de próstata no presenta síntomas en sus etapas iniciales. Es hasta fases avanzadas de la enfermedad, o cuando ya existe metástasis, que se manifiestan señales como dificultad para orinar, presencia de sangre en la orina y sensación de no vaciar por completo la vejiga.
Por ello, el especialista subraya la importancia de la detección temprana del cáncer de próstata y aclara que en la actualidad el tacto rectal ya no constituye la primera opción para su diagnóstico, sino un estudio complementario.
Según menciona, el primer paso recomendado es la realización del antígeno prostático específico (APE), un análisis de sangre que permite determinar si es necesario realizar estudios adicionales.
“Las guías actuales recomiendan de primera instancia, dependiendo de los grupos de riesgo, riesgo alto o riesgo promedio, lo más importante es realizarse el antígeno prostático específico, que es una muestra de laboratorio”, expone.
“Dependiendo de cómo salga el antígeno prostático específico son las conductas que se van a seguir. El tacto rectal sería algo complementario”.
El médico añade que, aunque el tacto rectal no debería representar un tabú, el temor o la resistencia a someterse a este examen sigue siendo una de las principales razones por las que muchos hombres retrasan la evaluación médica, lo que favorece que la enfermedad sea detectada en fases avanzadas.
Respecto a los factores de riesgo, el especialista explica que las guías de la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) clasifican a la población masculina en dos grupos: riesgo promedio y riesgo alto.
“Los que tienen riesgo alto son aquellos que tienen familiares de primer grado; es decir, padres o hermanos con cáncer de próstata. Solamente por tener a un padre o a un hermano con cáncer de próstata se aumenta dos veces el riesgo de presentar este tipo de cáncer”.
“También los pacientes que tienen alguna mutación específica, por ejemplo, las mutaciones del BSA2. Estas mutaciones se presenta en el cáncer de mama; es decir, si una persona tiene una hermana que tuvo cáncer de mama y este cáncer de mama se relacionó con las mutaciones del BRCA, ya sea el BRCA1 o el BRCA2”.
“Solamente por ser hermana o familiar de esta persona tiene 50% de posibilidades de padecer también la mutación; en el caso de los hombres, solamente por presentar esta mutación aumenta hasta ocho veces más el riesgo de presentar cáncer de próstata”, señala.
El médico destaca que estos factores evidencian la importancia de conocer los antecedentes familiares y acudir a revisiones médicas oportunas, ya que la predisposición genética puede incrementar de manera significativa la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
Si bien los antecedentes familiares y las mutaciones genéticas incrementan considerablemente el riesgo, señala, el cáncer de próstata es una enfermedad que puede afectar a cualquier hombre.
En ese sentido, recuerda, el simple hecho de pertenecer al sexo masculino ya representa un factor de riesgo.
“Uno de cada ocho hombres está en riesgo de presentar cáncer de próstata a nivel mundial. Y solamente por el hecho de ser hombre y estar vivo, uno de cada 49 hombres va a fallecer por cáncer de próstata”.
Con estas cifras, el médico insiste en que la prevención y la detección oportuna no deben limitarse a quienes tienen antecedentes familiares, sino formar parte de los cuidados de salud de toda la población masculina.
El siguiente paso tras determinarse el nivel de riesgo es realizarse las pruebas correspondientes con un urólogo o con un urólogo especializado en cirugía oncológica.
“Una vez evaluado y dependiendo de qué grupo caiga, es cuándo sería recomendable empezar a realizar esta detección. En el caso de los pacientes que tienen un riesgo alto, lo ideal sería empezarlo a los 40 años y los que tienen un riesgo promedio, aproximadamente a los 45 años, pues el cáncer de próstata se suele detectar a los 67 años en promedio, por lo que una detección temprana es clave para un tratamiento exitoso”, dice.
Afortunadamente, cuando el cáncer de próstata se detecta de manera oportuna, el pronóstico suele ser muy favorable.
El oncólogo Sergio Gamboa explica que las probabilidades de éxito en el tratamiento pueden acercarse al 100% cuando la enfermedad se diagnostica en etapas tempranas.
En contraste, cuando el paciente ha convivido con el cáncer durante más de cinco años y este se encuentra en una fase avanzada, la posibilidad de responder favorablemente al tratamiento puede disminuir hasta alrededor del 40%.
El especialista señala que el tratamiento se define de manera individual, de acuerdo con las características de cada paciente y de la lesión. Entre las opciones terapéuticas se encuentran la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia, aunque la elección dependerá de la etapa de la enfermedad y de la valoración médica.
El oncólogo comparte una serie de recomendaciones para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Explica que, aunque existen factores que no pueden modificarse, como la carga genética y los antecedentes familiares, sí es posible adoptar hábitos que contribuyan a reducir el riesgo.
“Podemos modificar algunas conductas o estilos de vida: evitar la obesidad, realizar actividad física en forma regular, mantener una alimentación saludable y disminuir el consumo de grasas. Eso está bajo nuestro control”.
En cuanto a los factores hereditarios, enfatizó que la mejor herramienta sigue siendo la detección temprana. Recuerda que los hombres con antecedentes de cáncer de próstata en familiares de primer grado, como el padre o un hermano, deben prestar especial atención a su salud y acudir a realizarse estudios de detección a partir de los 40 años, con el fin de descartar la enfermedad o, en caso de ser necesario, iniciar un tratamiento de manera oportuna.— Pablo César May Pech
Salud Hombres
Entrevista al cirujano oncólogo Sergio Isidro Gamboa Hoil en torno al cáncer de próstata.
Todos son vulnerables
Si bien los antecedentes familiares y las mutaciones genéticas elevan considerablemente el riesgo, el cáncer de próstata puede afectar a cualquier hombre, indica.
Cifras
“Uno de cada ocho hombres está en riesgo de presentar cáncer de próstata a nivel mundial. Y solamente por el hecho de ser hombre y estar vivo, uno de cada 49 hombres va a fallecer por cáncer de próstata”.
Malos hábitos
El experto refiere que una dieta alta en grasas, obesidad y falta de actividad física son a largo plazo factores que propician la aparición de este y otros tipos de cáncer.
Tratamiento
El oncólogo Sergio Gamboa explica que las probabilidades de éxito en el tratamiento pueden acercarse al 100% cuando la enfermedad se diagnostica en etapas tempranas.
