Un ortopedista recomienda que el peso ideal de una mochila con útiles escolares sea del 10% al 15% del peso corporal del alumno
Un ortopedista recomienda que el peso ideal de una mochila con útiles escolares sea del 10% al 15% del peso corporal del alumno

Ante el próximo inicio de clases y las inquietudes de padres de familia sobre el impacto del peso de las mochilas y el calzado en la salud infantil, un especialista en ortopedia señala las pautas de uso para evitar molestias físicas y aclara diversos mitos vinculados al desarrollo óseo en los niños.

El doctor Juan Pablo Madariaga Rodríguez, médico ortopedista egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), explica que estudios internacionales determinan que el peso ideal de la mochila debe situarse del 10% al 15% del peso corporal del estudiante.

Bajo este criterio, un menor con un peso de 25 kilogramos debe cargar un máximo de 2.5 a 4 kilogramos en sus útiles escolares.

El especialista indica que no existe evidencia de que el peso excesivo de las mochilas genere una deformidad anatómica definitiva en la columna vertebral; sin embargo, precisa que la sobrecarga sí desencadena dolores musculares en la espalda y las piernas.

Para prevenir estas molestias, sugiere seguir pautas técnicas de uso como colocar los objetos más pesados y rígidos pegados a la espalda para aminorar la tensión muscular, además de ajustar y utilizar siempre ambos tirantes en una mochila de diseño ergonómico.

En cuanto a las mochilas con ruedas, manifiesta que son una opción válida según la preferencia del usuario, aunque se debe considerar la dificultad para trasladarlas en ciertos entornos o calles.

Respecto al calzado escolar, recomienda priorizar la comodidad del alumno mediante el uso de zapatos de horma ancha que no opriman los dedos, sin que existan especificaciones médicas requeridas para el calzado escolar común.

En relación con los motivos de consulta frecuentes en niños y adolescentes, el médico dice que las atenciones suelen dividirse entre traumatología, como fracturas y esguinces por actividad física, y afecciones ortopédicas como desviaciones de rodillas, dolor por ejercicio, fatiga muscular o escoliosis.

Al respecto, aclara que padecimientos como el pie plano valgo flexible o las desviaciones de rodillas hacia adentro (valgo) o hacia afuera (varo) suelen ser condiciones naturales y transitorias del desarrollo que tienden a corregirse de manera espontánea entre los seis y siete años de edad.

El ortopedista enfatiza la importancia de no desestimar las manifestaciones de molestia persistentes expresadas por los menores, incluidos los llamados “dolores de crecimiento”.

“Un dolor recurrente nunca debe ser considerado un dolor normal. Si ocurre una situación aislada que desaparece al día siguiente no se toma como de importancia, pero el dolor recurrente requiere siempre una valoración con un especialista”, concluye.— PABLO MAY PECH

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