El Paquete Económico 2027, entregado el 8 de septiembre pasado, plantea que los ingresos tributarios alcancen 15.9% del Producto Interno Bruto de México (PIB), mediante mayor cumplimiento y combate a la evasión, sin introducir nuevos impuestos generales, recuerda Javier Becerril García, catedrático de la Facultad de Economía de la Uady y profesor de posgrados de la Universidad Marista.
La cifra de crecimiento real de 5.9% también fue comunicada por el Ejecutivo federal, reitera. Para eso existe un elemento importante según el comunicado número 71 de la Secretaría de Hacienda, y Crédito Público entregado al Congreso de la Unión, en el que se identifica una propuesta de limitación de deducciones dirigida a empresas con ingresos anuales superiores a 50 millones de pesos.
Interpretación económica
El documento también refiere un umbral de deducciones de 96.67% respecto a los ingresos acumulables, pero esto podría cambiar por la interpretación económica.
“No es equivalente limitar las deducciones al 96.67% de los ingresos acumulables que reconocer únicamente el 96.67% de todos los gastos de una empresa”, indica Becerril García.
Ante este panorama, el especialista pregunta: “¿Quiénes podrían soportar una mayor carga?” y responde que en Yucatán se pueden identificar tres segmentos:
- 1) Empresas con ingresos superiores a $50 millones anuales y deducciones cercanas al umbral propuesto.
- 2) Empresas con pérdidas fiscales recurrentes o estructuras corporativas complejas.
- 3) Micro y pequeñas empresas formales.
Por ello, considera preciso dilucidar toda ambigüedad, certeza y objetividad para que el efecto tributario directo se concentre en un subconjunto de empresas medianas y grandes, mientras que el costo de cumplimiento alcance a una base empresarial más amplia.
¿Cómo deberán reestructurar las empresas locales de mayor tamaño su planeación fiscal para proteger la reinversión de capital en 2027?
El economista sugiere que una posible estrategia empresarial debería ser la evolución desde una planeación orientada principalmente a minimizar impuestos hacia una planeación fiscal integrada con tesorería, inversiones, gestión de riesgos, alta dirección financiera y gobierno corporativo.
El proyecto podría abarcar seis líneas de actuación:
- 1) Conciliación fiscal y financiera permanente.
- 2) Auditoría preventiva de deducciones.
- 3) Administración estratégica de pérdidas fiscales.
- 4) Integración del ISR al presupuesto de tesorería.
- 5) Revisión de la estructura de financiamiento.
- 6) Gobierno corporativo y gestión de riesgos fiscales.
Es prioritario que las empresas incorporen la gestión tributaria al presupuesto de capital, y con ello estarán mejor posicionadas para proteger su reinversión.
Afectaciones en Yucatán
De las posibles afectaciones en Yucatán como lugar para invertir, aun con estas medidas, el entrevistado opina que la decisión de una empresa extranjera de instalarse aquí depende de los siguientes factores:
Disponibilidad de infraestructura y equipamiento urbano, energía —en todas sus formas—, eléctrica (renovable), gasolinas, diésel, gas natural, etcétera, agua potable, conectividad logística, seguridad, disponibilidad de trabajadores calificados, costos laborales, acceso a mercados y certidumbre jurídica (éste último es estratégico).
“Hay que considerar que la competencia para la economía de Yucatán es alta, debe analizarse particularmente en relación con destinos alternativos del sureste mexicano, Centroamérica y otras plataformas industriales de exportación. Es pertinente la visión geopolítica”, resalta.
Por tal motivo, Becerril García alerta que, estas decisiones del Poder Ejecutivo Federal deben considerar que una mayor rigidez fiscal podría disminuir el atractivo relativo de Yucatán para inversiones con márgenes estrechos o fuerte dependencia de deducciones, aunque aún no existe evidencia suficiente para afirmar que provocará una pérdida generalizada de competitividad internacional.
Asesoría fiscal-contable
En torno si aumentarán los costos operativos y de asesoría fiscal-contable en empresas medianas y grandes de la Península, el experto menciona que desafortunadamente no hay una tarifa uniforme de asesoría fiscal empresarial ni información pública suficiente para calcular un promedio estadísticamente representativo en Yucatán, Campeche y Quintana Roo.
¿Qué impacto financiero directo tendrán estas restricciones en el flujo de caja y la competitividad de las medianas y grandes empresas de Yucatán?
“El primer impacto, la reducción del flujo de efectivo disponible después de impuestos. Un ejemplo de ello podría ser cuando una deducción fiscal deja de ser reconocida, aumenta la base sobre la cual se determina el ISR, en consecuencia, la empresa necesita destinar una mayor proporción de sus recursos líquidos al pago de esos impuestos”.
Además, previene que podrían considerar otros efectos —con base en la teoría económica convencional—, que versa sobre la competitividad de las empresas.
El aumento de las obligaciones fiscales puede transmitirse por cuatro mecanismos:
- 1) Capital de trabajo, es decir, menor disponibilidad de efectivo para financiar inventarios, cuentas por cobrar y pagos a proveedores.
- 2) Costo financiero, mayor uso de líneas de crédito de corto plazo.
- 3) Márgenes empresariales, la reducción de utilidades cuando los costos son mayores y no pueden trasladarse al consumidor.
- 4) Inversión productiva, una menor disponibilidad de recursos propios para maquinaria, tecnología y expansión.
Al final de todo, puntualiza, es predecible un mayor riesgo financiero; es decir, resultaría de una compresión simultánea entre liquidez y márgenes de utilidad.
El impacto podría ser heterogéneo, y dependerá de la proporción de gastos que resulte afectado en cada ejercicio contable, es importante subrayar que esto dependerá de las posibles pérdidas fiscales, disponibilidad financiera, flujos de efectivo, y la capacidad de cada empresa para trasladar los costos al precio de sus bienes y servicios, donde el consumidor final podría ser quién pague las consecuencias.
De igual manera, el experto advierte que existe riesgo de que las empresas pospongan expansiones o contrataciones para priorizar la liquidez tributaria, y refiere un riesgo económicamente plausible, aunque no deben interpretarlo como un resultado inevitable.
“De acuerdo con la teoría económica, las decisiones de inversión son multifactoriales, dependen del rendimiento esperado del proyecto, el costo del financiamiento, las expectativas de demanda y la disponibilidad de recursos internos de las empresas”, aclara.
También recuerda que hoy, en las ciencias económicas manejo de “grandes datos”, “modelos de predicción” y el uso adecuado con ética y responsabilidad de la IA para elaborar modelos empresariales de predicción son de mucha utilidad.
No obstante, sostiene que para eso es de suma importancia los modelos de sensibilidad, de predicción, de toma de decisiones de la junta de gobierno (o el llamado gobierno corporativo) de cada empresa y evaluar los escenarios –sobre todos los tomadores de riesgo, o más conservadores los que tiene aversión / rechazo al riesgo.
Becerril García manifiesta que no todas las empresas responderán de igual manera, podrían hablar de los sectores más sensibles para la economía yucateca: manufactura, logística y transporte, construcción, comercio mayorista, hotelería y turismo, y la agroindustria.


