A tres semanas de haber iniciado las reparaciones en el distribuidor vial de la Glorieta de la Paz, trabajadores siguen realizando demoliciones e interviniendo en las paredes laterales donde se instalará la nueva cisterna.
En un recorrido por la obra se pudo observar que las demoliciones en la zona están a punto de concluir y ya se ven avances en la estructura y colado de los muros adosados. También hay retroexcavadoras y revolvedoras, así como un grupo de obreros instalando la estructura para el colado.
Para prevenir embotellamientos, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública se encuentran dirigiendo el tránsito por la zona, una de las más concurridas de la ciudad y donde, de acuerdo con los cálculos, antes del cierre del distribuidor se registraban 260 mil cruces a la semana.
El Ayuntamiento informó que ya se comenzó a inyectar concreto ciclópeo antideslaves al área fracturada donde estaba la anterior cisterna.
“Ese tipo de material surte efecto incluso remojado en agua, lo que permite avanzar en la adecuación y el traslado del líquido hacia las bombas de achique, las cuales trabajan día y noche y así seguirán hasta colocar la nueva cisterna”, explicó la Comuna.
Cerrado por inundaciones
La reparación del también llamado “paso deprimido” comenzó en el último día de abril, luego de que prácticamente estuvo cerrado nueve meses tras el paso de las tormentas “Cristóbal”, “Gamma” y “Delta”, que causaron grandes inundaciones.
Como informamos, en busca de una solución definitiva el Ayuntamiento de Mérida consultó al Colegio de Ingenieros de Yucatán, que concluyó que la alternativa más viable era elevar la superficie de rodamiento inferior 1.5 metros, con lo cual se reduce la altura de 5.16 metros a 3.66 metros; la construcción de muros adosados a los existentes y una nueva cisterna hermética.
Adjudicación directa
Los trabajos fueron asignados de manera directa por el Cabildo meridano a la empresa Sacbé Construcciones, S. A. de C. V., luego de dos convocatorias declaradas desiertas.

