Economía, Apuestas
(Foto: Cortesía)

En el ecosistema del mundo financiero existen traders de todo tipo. Desde los más arriesgados, que buscan grandes beneficios con cada operación a costa de colocar su capital en productos poco seguros, así como los que van a lo seguro, prefiriendo un flujo de ingresos medianamente estable aunque sea menor.

En este artículo repasaremos cuatro productos muy apropiados para los primeros, esos que se arriesgan a colocar su capital en los activos con menor reputación —los bonos de Pemex— o que, como en el caso de querer invertir en bitcoins u otras criptomonedas, se encuentran en medio de una tendencia bajista.

Criptomonedas, ¿el momento para apostar por ellas?

Aunque las caídas de las principales criptomonedas a nivel mundial han sido pronunciadas desde diciembre de 2017, ¿puede ser que éste sea el momento para que los inversores más arriesgados apuesten por ellas?

La historia de la cotización del Bitcoin, por ejemplo, ha estado llena de subidas y caídas monumentales desde su creación, allá por 2009. En tan solo diez años de historia, el BTC ha despegado, caído y se ha mantenido en una calma estable para volver a subir poco después otra vez tantas, tantas veces, que cuesta creer que el desplome de 2018 sea definitivo.

Por ello, ahora que se encuentra estable en la horquilla de los 3.000 a los 4.000 dólares por unidad, quizás sea un buen momento para apostar por la compra de la criptomoneda creada por Satoshi Nakamoto. Quizás, como ya le ha ocurrido otras veces, el precio del BTC comience a despegar. O todo lo contrario. He ahí el riesgo.

Pemex, la eterna duda mexicana

La llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder y su anunciado plan de reforma del negocio público de los hidrocarburos parece no haber repercutido positivamente sobre la industria. Pemex, una compañía que parece abocada al desastre desde hace años, tampoco parece haber resucitado milagrosamente, por ahora, con AMLO.

Tras la rebaja en la calificación de la deuda de Pemex por parte de las agencias calificadoras más importantes a nivel global, la posibilidad de que el estado mexicano tenga que rescatar a la empresa pública aumenta. De hecho, ya desde tribunas mediáticas de gran importancia, se empieza a comentar una y otra vez la crítica situación de Petróleos Mexicanos.

Pero claro, nadie se enriquece sin arriesgar. ¿Y si resulta que las medidas de AMLO acaban por resucitar a la empresa pública petrolera? Los beneficios pueden ser, en este caso sí, enormes.

El mercado inmobiliario

Apostar por el real estate siempre ha contado con un punto arriesgado, ya que es un sector que se enfrenta constantemente a burbujas y caídas en sus precios. Por ello, apostar por dicho espacio económico siempre conlleva una parte de riesgo importante.

Sin embargo, parece que en estos momentos inversores de importancia han comenzado a colocar dinero en la construcción residencial en nuestro país. Estados como Baja California Sur, Oaxaca, o Veracruz, que hasta hace poco se habían mantenido al margen de la fiebre constructora parecen, ahora, contagiarse. Quizás todavía es demasiado pronto para asegurar que ésta sea una apuesta, aunque puede ser que lo más arriesgado sea dejar pasar esta oportunidad.

El Brexit y la libra esterlina

El proceso del Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, continúa siendo uno de los viajes diplomáticos y políticos más espinosos que se recuerdan. Ahora, sin embargo, parece que el final se acerca, cosa que no debería alargarse más allá de la primavera de este año.

Uno de los posibles resultados de todo este embrollo en el que se ha sumido el Brexit es la salida, sin acuerdo alguno, de Gran Bretaña de la UE. Esto, afirman, supondría un desastre de dimensiones apocalípticas, con la fuga de empresas, trabajadores y pérdida de mucho poder económico en las islas. Eso, por no hablar de la situación en la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Así pues, ante este escenario cada vez más plausible, la libra esterlina y cualquier valor bursátil británico pueden sufrir un duro golpe. Sin embargo, un viraje brusco en los acontecimientos hacia una salida conciliada podría suponer un auténtico chute de valor para todos estos activos. ¿Se debe confiar en ello? Los posibles beneficios pueden compensar dicha fé.- I.S.