¡Qué helado debió sentirse el balde de agua que recibieron los Venados FC anoche!
Bueno, no fue sólo uno. Fueron tres.
Tres veces tuvieron la ventaja ante los Alebrijes de Oaxaca y tres veces la perdieron y otra vez dejaron ir puntos clave en casa. El 3-3 con que saldaron el juego de la fecha 5, en el Estadio Olímpico “Carlos Iturralde Rivero” no habla nada bien del equipo astado.
Veamos… Una: desde el minuto 28 tuvieron ventaja numérica, al ser expulsado el zaguero yucateco Adrián Justo con roja directa por una acción en que hizo contacto con el balón y también con el jugador venado.
Otra: jugaban en casa y necesitaban puntos. Esa es una motivación grande.
Una más: hicieron tres goles, y otra vez se les fue de las manos un partido que en teoría, y en números, tenían para ganar. En la fecha 2 ante Tapatío perdieron en los últimos 20 minutos; en la 3, en casa, ante Dorados, les empataron en poco más de un cuarto de hora, tras ir 4-1 arriba, y en la 4, en La Paz, parecían tener un empate, y en el 90 les anotaron un gol que les hizo perder.
¿Qué pasa? Una defensa que hace agua y un juego mental, de concentración, que no les permite proteger ventajas, amarrar partidos. En boxeo dicen: al rival noquéalo cuando puedas. O te noquea. En este caso para los astados es muy doloroso este tipo de resultados. Duele más un empate así, incluso sobre una derrota.
Atacando hicieron su parte: tres goles y suman 13 en la temporada, más que nadie. Pero defendiendo, mal: tres más y tienen también 13. Igual, más que nadie.
Se pusieron arriba 1-0 por un autogol, a los 8 minutos; les empataron 1-1 a los 24’, por otro en meta propia. Recuperaron la delantera 2-1 por tanto marcado por Juan Calero, a los 49’. No pudieron concretar al menos dos y el fantasma del empate rondó otra vez por el inmueble de Circuito Colonias. Y pues les igualaron a los 82’, con gol de Julio Cruz, en un garrafal error de la defensa.
Siguieron al ataque y, dos minutos más tarde, Jonathan Martínez puso el 3-2, regresando las caras de satisfacción. Pronto, sin embargo, se cayó el ánimo: el arquero Santiago Ramírez, quien ya había atajado un penal, salió hacia adelante, viendo que la defensa se quedó parada, y Alfonso Tamay aprovechó que el “Charro” rechazó, para quedarse solo y poner el 3-3 que dejó el panorama más frío que a un muerto.
Tristemente, se les fue otro triunfo a los de Nacho Castro en casa porque no supieron manejar el partido en el tramo final. El panorama no es alentador para los Venados.— Gaspar Silveira Malaver


