La hermana Natalie Becquart

Líneas maestras para el próximo sínodo episcopal

CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— La Iglesia católica hará frente a las crisis de fe, corrupción y, sobre todo, al sufrimiento que experimentan los menores y personas vulnerables por los abusos, según el Documento Preparatorio para indicar las líneas maestras sobre las que se orientará el próximo Sínodo de los obispos dedicado a la “sinodalidad”.

En el texto, presentado ayer por el Vaticano, y sobre el que tendrán que trabajar las diócesis de todo el mundo, antes de la reunión de los obispos en 2023, se afirma que estamos viviendo un contexto histórico “marcado por cambios de época”.

Y se llama a reflexionar entre otros temas sobre la tragedia global del Covid que causó la “explosión de desigualdades” preexistentes.

Todo ello en un contexto “en el que la Iglesia debe afrontar su falta de fe interna y la corrupción”.

“En particular, no podemos olvidar el sufrimiento vivido por personas menores y adultos vulnerables a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable número de clérigos y personas consagradas”, se dice en la nota.

Clamor no escuchado

“Por mucho tiempo, el de las víctimas ha sido un clamor que la Iglesia no ha sabido escuchar suficientemente. Se trata de heridas profundas, que difícilmente se cicatrizan, por las cuales no se pedirá nunca suficiente perdón y que constituyen obstáculos, a veces imponentes, para proceder en la dirección del caminar juntos”, señala el escrito

El documento añade que “la Iglesia entera está llamada a confrontarse con el peso de una cultura impregnada de clericalismo, heredada de su historia, y de formas de ejercicio de la autoridad en las que se insertan los diversos tipos de abuso (de poder, económicos, de conciencia, sexuales)”.

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