Enfrentamientos con policías frente a Palacio Nacional
CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Grupos y colectivos feministas —que de acuerdo con el gobierno capitalino fueron 1,800 asistentes— se manifestaron ayer en Ciudad de México como parte del día de acción global que se realiza cada 28 de septiembre.
La marcha se realizó desde del Monumento a la Revolución, luego al Ángel de la Independencia hasta el Zócalo, donde encapuchadas, identificadas como Bloque Negro intentaron quitar las vallas que protegen el Palacio Nacional y, en respuesta, policías usaron extintores. Ahí se registraron enfrentamientos.
La marcha, dijo la Secretaría de Gobierno, se desarrolló en calma, pero un grupo de personas “con la cara cubierta” utilizó artefactos explosivos, martillos, palos y otros objetos peligrosos, lo que generó atenciones por parte del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) a 37 personas lesionadas: nueve civiles (cuatro mujeres y cinco hombres), una servidora pública de Secretaría de Gobierno y 27 mujeres policía (cuatro requirieron traslado).
La movilización duró al menos siete horas y propició cierres a la circulación en el primer cuadro.
Convocó a mujeres de colectivas feministas, otras llegaron por su cuenta con amigas, e incluso con sus hijos. Hubo dos momentos de tensión. Cuando un grupo intentó derribar las vallas que rodean al Ángel de la Independencia, pero no lo consiguieron.
En su trayecto, unas iban gritando consignas y otras destrozaron semáforos, rompieron y dañaron al menos cinco locales. El segundo momento, en el Zócalo, las feministas del Bloque Negro tiraron las vallas que cercaban Palacio Nacional.
Las mujeres policías del grupo Ateneas, en respuesta, usaron los extintores y detonaron cohetes. Este altercado duró alrededor de dos horas y media, hasta que personal de la Comisión Derechos Humanos de CDMX y Marabunta dispersaron a las manifestantes.
“Sólo pasaba por aquí con mi esposa y mis hijos y mira, ya me desgraciaron todo”, comentó un hombre que resultó herido en la cabeza y al cual le rociaron pintura, mientras consolaba a sus hijos de siete y nueve años, quienes se asustaron al presenciar la agresión.
