CIUDAD DE MÉXICO.- Alejandro Pérez Benítez, de 21 años de edad, sobrevivió al ataque perpetrado por fuerzas militares en Nuevo Laredo, Tamaulipas, al salir de un centro nocturno al que él, su hermano y otros cinco hombres acudieron.

El trágico incidente ocurrió la madrugada del 26 de febrero, cuándo el grupo salió del centro nocturno y fueron interceptados por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), quienes abrieron fuego contra los civiles, asesinando a la mayoría de ellos.

Alejandro Pérez dio a conocer su testimonio a varios medios de comunicación y organismos defensores de los Derechos Humanos. De acuerdo a su declaración los militares dispararon en repetidas ocasiones contra ellos sin una razón aparente, pues asegura no traían armas u otro tipo de objetos o sustancias ilícitas.

En su declaración presentada ante la Fiscalía General de la República (FGR) indicó que él y los otros seis jóvenes acudieron al centro nocturno llamado “Míster Pig”, ubicado en la colonia Manuel Cavazos Lerma. Tras salir del establecimiento, tomaron la carretera a Ciudad Anáhuac, cuando la camioneta tipo pick-up blanca en la que viajaban fue supuestamente impactada en la parte trasera por los militares.

Acto seguido, los soldados empezaron a disparar. Asegura que ninguno de ellos disparó previamente. Insiste en que no llevaban armas. Tras los disparos, los militares se acercaron. “Alcancé a ver cómo un elemento le disparó a un compañero que ya estaba herido. Él pedía una ambulancia, pero un elemento militar le disparó de nuevo”.

Instantes después, aseguró, comenzaron a escuchar disparos. Alejandro venía detrás del conductor y, en su intento por protegerse de las balas, se agachó hasta que cesaron las detonaciones de arma de fuego. “Cuando volteé a los lados estaban todos muertos”, recordó el joven tamaulipeco en entrevista para algunos medios.

“Cuando ya salí de la camioneta, escuché que los militares decían, ’¡mátenlo, mátenlo!’”

Posteriormente lo obligaron a recostarse sobre el suelo, con su pecho tocando el pavimento y le preguntaron si quería vivir o morir, según las declaraciones retomadas por el periodista Pablo Ferri.

Alejandro quería vivir, aún cuando había visto el cuerpo sin vida de su hermano en el piso. El joven contó que los militares le dijeron que se declarara culpable y que habían huído de las autoridades. En un primer momento, Pérez no quiso acceder a ello, pero finalmente lo hizo, mientras un elemento de la Sedena lo grababa con su dispositivo móvil.

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Durante los polémicos hechos cinco civiles perdieron la vida (identificados como Gustavo Pérez Beriles, Wilberto Mata Estrada, Jonathan Aguilar Sánchez, Gustavo Ángel Suárez Castillo -de origen estadounidense- y Alejandro Trujillo Rocha). Dos de ellos fueron localizados al exterior de la camioneta y tres al interior. Otro hombre resultó herido y uno más sin daños.

Sedena de su versión de la masacre en Nuevo Laredo 

En la tarde de este martes, la Secretaría de la Defensa (Sedena) ha dado finalmente su versión de los hechos, en un escueto comunicado divulgado a los medios. En el texto, versión muy distinta a la que narra Pérez, la dependencia reconoce que militares dispararon a los jóvenes. La secretaría no habla de agresión previa por parte de los muchachos. Tampoco menciona el hallazgo de ningún arma o munición en el vehículo en que se trasladaban.

“Personal militar realizaba un reconocimiento cuando oyeron disparos de arma de fuego, poniéndose en alerta, avanzando a la dirección donde se escucharon”, lee el comunicado. “Posteriormente visualizaron un vehículo tipo pick up con siete individuos a bordo, que se trasladaba a exceso de velocidad, con luces apagadas y sin placas (…) Aceleraron (…) Deteniendo su marcha al impactarse después con un vehículo que estaba estacionado. Al escuchar el estruendo, personal militar accionó sus armas”, continúa.