México sería el principal usuario del programa espía, Pegasus, que el Ejercito Mexicano estaría utilizando para vigilar a activistas y periodistas que investigan las denuncias de militares que asesinaron a civiles inocentes.
En el reportaje de The New York Times “El espionaje de las Fuerzas Armadas causa temores de un ‘Estado Militar’” de Natalie Kitroeff y Ronen Bergman el medio cita documentos y entrevistas detallando las acciones de vigilancia del Ejército a activistas y periodistas.
De acuerdo con los expertos en vigilancia entrevistados por The Times, con la filtración de documentos confidenciales tras el hackeo a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) esta sería la primera vez que hay evidencia documental del llamado ‘Ejército Espía’.
Desde la filtración de documentos del grupo Guacamaya, más investigaciones han surgido revelando el presunto espionaje del Ejército Mexicano, el cual habría iniciado desde el sexenio de Felipe Calderón y se fortaleció con el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Espionaje en México con Pegasus: los inicios
El espionaje contra periodistas y activistas con el spyware Pegasus en México fue documentado por primera vez en un reportaje de The Times en 2017 sobre la vigilancia a Alejandro Calvillo de la organización El Poder del Consumidor y el investigador Simón Barquera del Instituto Nacional de Salud Pública.
Las investigaciones señalan que el programa espía desarrollado por la empresa israelí NSO Group y vendido a México a través de la intermediaria Grupo Tech Bull S.A. de C.V. durante la presidencia de Felipe Calderón.
Dicha información fue revelada por el extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, en julio de 2021.
Las contrataciones con Grupo Tech Bull por parte de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) habrían ocurrido cuando Genaro García Luna era titular del organismo, hoy declarado culpable de narcotráfico en Estados Unidos.

En marzo de 2015 la ahora extinta Procuraduría General de la República (PGR) autorizó la instalación del programa Pegasus, cuando la titular era Arely Gómez, pero este habría sido adquirido por era Jesús Murillo Karam, ahora detenido por el caso Ayotzinapa.
“Resulta muy fácil convocar para que se señale al gobierno como alguien que espía, como una entidad que espía. Nada más falso que eso”, dijo el presidente Enrique Peña Nieto en 2017 tras las revelaciones de espionaje por parte del gobierno.
Aunque el presidente López Obrador aseguró que su gobierno no apoyaba las labores de espionaje y no continuaría con la práctica, la investigación ‘Ejército Espía’ de las organizaciones R3D, Artículo 19 y SocialTic junto a medios como Animal Político, Aristegui Noticias y Proceso documentaron lo contrario.
La actual titular de la SSP, Rosa Icela Rodríguez, aseguró que los contratos para el uso de Pegasus concluyeron en 2018, sin embargo, documentos oficiales obtenidos por Ejército Espía apuntan a una nueva compra en 2019 a través de Comercializadora Antsua, otra representante de NSO Group en México.
En 2019 habría sido la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) la que habría adquirido el programa espía y estaría utilizándolo en contra de periodistas, activistas y defensores de los derechos humanos.
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Ejército Mexicano espía a quienes investigan abusos de militares
En octubre de 2022, la investigación Ejército Espía señaló el presunto espionaje y vigilancia al defensor de derechos humanos Raymundo Ramos, al periodista Ricardo Raphael y otro reportero de Animal Político.
Dicho espionaje habría ocurrido entre 2019 y 2021 cuando investigaban presuntas violaciones a derechos humanos cometidas por elementos del Ejército, todas ocurridas en la actual administración.
Animal Político indicó que el exdirector del Instituto Federal de Defensoría Pública (IFDO) y candidato a consejero del Instituto Nacional Electoral (INE), Netzaí Sandoval también habría sido espiado con Pegasus en 2021.
En ese entonces, el IFDP litigaba 500 denuncias en contra de elementos de la Sedena y la Secretaría de Marina (Semar) por presuntos actos de tortura así como la defensa de Juana Hilda González, acusada en el caso de secuestro de Hugo Alberto Wallace.
Otros funcionarios espiados en 2021 incluirían a Salvador Leyva, extitular de la Secretaría Técnica del Combate a la Tortura, Tratos Crueles e Inhumanos.

Además se documentó el espionaje a integrantes del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Pro) en 2017 cuando investigaban denuncias a las Fuerzas Armadas como la masacre de Tlatlaya y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Pero también en esta administración se habría espiado al Centro Pro; en 2022 su director Santiago Aguirre y la directora del área internacional de la agrupación, María Luisa Aguilar Rodríguez, fueron espiados en 2022.
Los activistas daban seguimiento a indagatorias del caso Rodríguez y presuntos abusos cometidos por militares en este sexenio. Pese a las denuncias, las investigaciones ministeriales presentan pocos avances.
“Una vez más, que la repetición de estos hechos es consecuencia de la impunidad que impera en nuestro país. Y esto, pese a que desde la tribuna presidencial se sigue asegurando que el uso de Pegasus no existe”, señaló el Centro.
Gobierno de México, principal usuario de Pegasus
Pese a tres cambios de partido en el Poder Ejecutivo, México es el país que más utiliza el programa Pegasus para espiar a aquellos que considera “adversarios del Estado”.
El trato para adquirir la que se ha convertido en “el arma cibernética más poderosa que existe” se concretó con el panista Felipe Calderón, se ratificó con el priista Enrique Peña Nieto, y con el morenista Andrés Manuel López Obrador aún se usa “para espiar personas que defienden los derechos humanos”.

Según Citizen Lab de la Universidad de Toronto, en la actualidad, el Ejército Mexicano es el único cliente – documentado – que queda de “Pegasus” en el país y sus blancos, desde 2019, han sido desde periodistas, defensores de derechos humanos hasta un político de oposición.
”De acuerdo con la investigación, el ejército mexicano no solo es el cliente más antiguo de ‘Pegasus’ sino que también ha atacado más teléfonos móviles con ese programa malicioso que cualquier otra agencia gubernamental del mundo”, señaló The New York Times.
En 2021, según señala una investigación de Proceso y Aristegui Noticias, el empresario israelí Uri Emmanuel Ansbacher Bendrama operó una red global de empresas que vendió el software de espionaje Pegasus al gobierno mexicano.
De acuerdo con los más de 20 documentos entregados a periodistas por Ansbacher, la Sedena, la PGR y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) compraron Pegasus.
También en 2021, 80 periodistas de 17 medios y organizaciones de diferentes publicaron Pegasus Project, bajo la coordinación de Forbidden Stories donde revelaron más de 50 mil números de teléfono señalados como objetivos potenciales del programa espia.
De ellos, más de 15 mil tenían código de país de México e incluían los números de defensores de los derechos humanos, familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, investigadores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y más de 25 periodistas.
Entre los periodistas incluidos en la lista se encontraba Cecilio Pineda Brito, asesinado en marzo de 2017, apenas unas semanas de que el programa Pegasus se usará en su contra.
@DirMegamedia #URGENTE @nytimeYork Times revela espionaje ilegal del ejército mexicano contra periodistas y defensores de derechos humanos que investigaban tiroteos de soldados contra civiles inocentes. Una preocupante violación a la privacidad y la libertad de prensa (mar/23). pic.twitter.com/McKYwsWiyz
— Manuel Gracián (@ManuelGracian) May 4, 2023
Hasta el momento, el presunto espionaje a activistas y periodistas continua impune, al mismo tiempo que se siguen reportando abusos y supuestas ejecuciones de militares a civiles.
Tan solo este año, militares fueron detenidos por la masacre de jóvenes en Nuevo Laredo, Tamaulipas, donde semanas después la Guardia Nacional –creada por decreto de AMLO- también habría atacado a una familia causando la muerte de una mujer embarazada, su bebé de ocho meses de gestación y un hombre.
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