CANCÚN.- Un estudio reciente sobre la Laguna Nichupté reveló preocupantes niveles de contaminación en la zona, lo que ha generado alarma entre especialistas y ciudadanos.
Los resultados se obtuvieron tras un año de análisis continuos que abarcaron diferentes puntos del cuerpo lagunar, especialmente aquellos donde se concentran actividades turísticas y gastronómicas.
Zona hotelera y restaurantes
De acuerdo con los datos del estudio, los mayores índices de contaminación se registraron en el área correspondiente a la zona hotelera y en los alrededores de los restaurantes ubicados sobre el bulevar Kukulcán.
En esos puntos, la concentración de enterococos superó ampliamente los límites permitidos por las normas ambientales oficiales.
Mientras que el rango aceptable es de 200 enterococos por cada 100 mililitros de agua, las muestras tomadas en Nichupté arrojaron 2 mil 400 por cada 100 mililitros, es decir, más de diez veces lo permitido. Esta cifra confirma el grave deterioro ambiental que enfrenta el ecosistema.
¿Qué son los enterococos?
Los enterococos, o Enterococcus por su nombre científico, son bacterias que habitan de forma natural en el tracto intestinal de humanos y animales de sangre caliente.
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Aunque la mayoría son inofensivas, pueden provocar infecciones graves cuando ingresan en otras partes del cuerpo.
Entre las afecciones más comunes se encuentran las infecciones urinarias, las heridas infectadas y las bacteriemias hospitalarias, que suelen producirse cuando los microorganismos contaminan dispositivos médicos o superficies abiertas.
Por ello, su presencia en altas concentraciones en cuerpos de agua representa un riesgo sanitario considerable.
Avance de la contaminación
Actualmente, diversos estudiantes y especialistas realizan investigaciones para monitorear la calidad del agua en la Laguna Nichupté.
Uno de ellos, Nelson, ha llevado un seguimiento continuo desde noviembre de 2024 hasta octubre del presente año.
Durante el muestreo, los investigadores analizaron periódicamente el pH y la composición del agua, detectando valores atípicos y signos de acumulación de nutrientes que podrían estar afectando la sanidad del ecosistema.
Estos resultados servirán para establecer estrategias que mitiguen el daño ambiental y recuperen la calidad del agua.
