MÉRIDA.- A un año de estar completamente inaugurado, el Tren Maya avanza con cifras muy por debajo de las previsiones oficiales y con impactos limitados en la vida cotidiana de los habitantes del sureste. Aunque la obra prometía detonar el desarrollo económico y turístico en la península, la movilidad de pasajeros y la dinámica comercial en las comunidades siguen prácticamente sin cambios, detalla una investigación de El País.
De acuerdo con un informe clasificado del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), el tren debía transportar a 74,000 pasajeros diarios en su primer año de operación. Las cifras oficiales reportan una realidad muy distinta: promedió 3,200 viajeros por día, apenas el 5% de lo proyectado.
Pobladores y turistas, lejos del Tren Maya
A pesar de las tarifas preferenciales para residentes, muchos habitantes siguen sin usar el tren debido a la distancia entre las estaciones y sus comunidades, así como al costo del traslado previo. En localidades como Chichén Itzá, esta distancia obliga a los pobladores a pagar doble transporte.
“Nosotros nos movemos en moto o en taxi. El tren está lejos y es más caro llegar a la estación”, explica Héctor Chan, guía turístico en la zona arqueológica. Aunque la afluencia turística se mantiene alta, los visitantes llegan principalmente a través de tours privados, como ha sucedido históricamente.
En los recorridos turísticos de la región, la presencia del tren es casi imperceptible. Turistas de Alemania, Portugal, Polonia y España consultados por El País coincidieron en que desconocían su existencia, no vieron indicaciones para utilizarlo o simplemente encontraron más conveniente rentar un auto o contratar tours.
Búsqueda de pasajeros para el Tren Maya
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), encargada de la operación del Tren Maya, ha implementado diversas estrategias para incentivar su uso. Entre ellas están campañas de publicidad por 74 millones de pesos, descuentos del 50% en boletos redondos y visitas directas a artesanos y prestadores de servicios para promover el tren entre turistas.
Estas promociones han permitido que algunas familias lo utilicen por primera vez. Sin embargo, varios usuarios admiten que sin el descuento difícilmente lo habrían considerado. El boleto entre Mérida y Cancún —uno de los trayectos más usados— cuesta entre 780 y 1,040 pesos, dependiendo de la clase.
Tren Maya funciona, pero con fallas
En lo técnico, especialistas consideran que el tren opera correctamente y que algunos problemas detectados se deben a una “etapa temprana” del sistema. Las estaciones están limpias, el personal es atento y la vigilancia de la Guardia Nacional es constante, lo que genera una percepción de seguridad entre los usuarios.
Sin embargo, hay fallas que afectan la experiencia:
- ausencia de wifi
- falta de persianas
- fallas en las conexiones eléctricas
- aire acondicionado intermitente
- terminales alejadas de los núcleos urbanos
- poca conectividad de transporte secundario
El servicio de autobuses desde las estaciones tiene horarios limitados y un costo poco accesible para los locales. En varios destinos, los taxis se han convertido en la única conexión posible, con tarifas que inician en 250 pesos.
Económicamente, la región no percibe el cambio
En zonas de alta afluencia como Chichén Itzá, el tren no ha generado un aumento significativo en la llegada de visitantes ni ha beneficiado a los comerciantes locales. Muchos artesanos consideran que las grandes operadoras de tours siguen controlando el flujo turístico.
“Para nosotros como pueblo no hay beneficio. Los turistas llegan con sus tours y compran donde les dicen”, señala Luis, vendedor en la zona arqueológica.
PUEDES LEER. Tren Maya: lo que descubrieron los inspectores y les prohibieron sancionar
En comunidades más pequeñas, como Bécal, famosa por la elaboración de sombreros de jipi-japa, el panorama es similar. Aunque la estación de Calkiní está relativamente cerca, los habitantes no han adoptado el servicio por considerarlo costoso o poco práctico para sus necesidades diarias.
Felipe Canto, artesano de 77 años, resume: “Para trabajar, el tren no sirve. Y para pasear, prefiero no dejar la tienda sola”.
Además de las campañas en medios, personal de la empresa militar encargada del Tren Maya ha visitado comercios en Bécal para pedir a los artesanos que recomienden el servicio a turistas extranjeros. José Uicab, otro sombrerero conocido por su taller-cueva, asegura que recientemente le solicitaron “hablar bien del tren” a los visitantes que llegan en autos rentados o camionetas.
TE PUEDE INTERESAR. Hábitat del jaguar en la Península, fragmentado por el Tren Maya y hoteles
