Segundo Diálogo Nacional por la Paz
Aspectos del tercer día de actividades del Segundo Diálogo Nacional por la Paz en México Credit: CEM

CIUDAD DE MÉXICO.— Este domingo, al concluir el tercer día de los trabajos del Segundo Diálogo Nacional por la Paz, monseñor Ramón Castro Castro, presidente del Episcopado Mexicano, recordó que la paz no se improvisa: nace de una responsabilidad histórica que exige escuchar la realidad, discernir juntos y actuar con compromiso.

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El Segundo Diálogo Nacional por la Paz concluyó en el auditorio del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, en la Universidad Jesuita de Guadalajara, Jalisco.

Partiendo de una realidad herida por la violencia cotidiana, Mons. Ramón Castro subrayó que la paz es don y tarea, vocación que nos compromete a todos. Insistió en que no puede haber paz sin justicia, verdad y comunión, ni sin la valentía de mirar de frente el conflicto y creer que la reconciliación es posible.

Colocar en el centro a las víctimas

Uno de los llamados más fuertes de su mensaje fue colocar en el centro a las víctimas, recordando que su dolor es un lugar de verdad y el criterio ético que debe guiar toda acción por la paz.

Mons. Ramón Castro dijo que, la construcción de la paz requiere un método encarnado: mirar, interpretar y actuar, con escucha real del territorio, discernimiento compartido y acción corresponsable. No gestos aislados, sino procesos de largo plazo, esperanza organizada y compromiso perseverante.

Al finalizar, su mensaje fue un envío claro: volver a los territorios, no apartar la mirada, caminar juntos y asumir que la paz nos corresponde a todos.

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