El Bazar de Artesanías García Rejón se ubica en el cruce de las calles 60 y 65 del centro de Mérida y por muchos años ha ofrecido a sus visitantes una extensa variedad de productos artesanales y comida típica de Yucatán.
Entre sus pasillos podemos encontrar zapatos de henequén o de piel, ropa de manta, hipiles, guayaberas, hamacas, figuras de cerámica, madera y yeso con diversas formas conmemorativas de la civilización maya, licores de la zona, entre otros muchos detalles que atraen sobre todo a los turistas nacionales, como afirman los mismos locatarios.

Víctor Jesús Puc Sánchez, artesano desde hace más de 10 años y locatario del Bazar García rejón, comenta que el turismo nacional es el principal consumidor de las piezas que él vende y atribuye el hecho de que pocos extranjeros lleguen al bazar a que se estos se dividen entre las diferentes zonas turísticas del estado y no todos recorren el centro de Mérida.
“Lo que más se vende aquí son los licores, las tazas, los detalles de madera, calendarios mayas y el chile habanero”, afirma.
Por su parte, Jorge Armando Berlín Osorio ofrece una gran variedad de calzado de piel y henequén así como cinturones decorados, sin embargo, luego de 50 años en el bazar García Rejón, reconoce que las cosas no andan del todo bien: “esto ha ido de mayor a menor, cada día están peores las ventas, no hay turismo y la prueba está en que hay puestos cerrados en varios pasillos”, señala.
Berlín Osorio también coincide en que el turismo que más visita el bazar es el nacional. “Sí hay turismo estadounidense pero muy poco, casi nada. Te puedo decir que el francés es el que más viene para acá ahora”.
En cuanto a la comida Emerio Góngora quien trabaja en la lonchería La Misión desde hace un año, declara que la gente aún busca la comida regional y es por ello que las ventas en este rubro se han mantenido.
Platillos como la cochinita pibil, relleno negro, panuchos, salbutes, queso relleno, entre otros, siguen siendo muy solicitados y es por ello que esta área del Bazar García Rejón aún luce con mucha vida.
Cabe mencionar que en general, las instalaciones ya piden a gritos un buen trabajo de mantenimiento pues lucen obsoletas, sucias y en mal estado.
