La invasión de Ucrania por parte de Rusia era uno de esos cisnes negros que podían cambiar de forma inesperada la economía mundial en 2022. El conflicto ha interrumpido las cadenas de suministro de energía a Europa, muy dependiente del petróleo y del gas rusos. Esto ha traído beneficios a quienes apostaron por el trading en acciones de empresas energéticas o de defensa.

Sin embargo, a medio y largo plazo, la guerra y las sanciones a Rusia, incluyendo el veto a las exportaciones de petróleo y gas, pueden tener otras consecuencias. Por ejemplo, que se acelere la implantación de las energías verdes ante los elevados precios de los combustibles fósiles.

No en vano, como dicen algunos expertos, el gas natural es sucio, caro y está financiando una guerra.

De momento, el Reino Unido explora nuevas perforaciones en el Mar del Norte y se abren conversaciones en Alemania y el Reino Unido sobre la conveniencia de cerrar plantas de generación eléctrica con carbón. Estados Unidos ve que el fracking vuelve a ser rentable y ofrece gas a Europa mientras negocia con países del Golfo Pérsico un aumento de la producción de crudo.

Todas estas noticias son, a muy corto plazo, negativas para el medioambiente, pues son una apuesta por los combustibles fósiles contaminantes. Sin embargo, otros expertos consideran que la crisis en Ucrania puede acelerar la transición hacia las energías verdes en el medio y el largo plazo.

Por ejemplo, Boris Johnson habló también de que preveían elevar considerablemente la producción eólica y la nuclear. Y Alemania ha manifestado que acelerará su transición a las energías verdes cinco años, para 2035.

Razones para hacerse más verde

En general, la idea en Europa es que la energía verde aporta una gran ventaja: les hace independientes, por lo que es el camino hacia una mayor seguridad política. Además, la Unión Europea tiene en agenda recortar sus emisiones de CO2 un 55% para 2050.

En 2020, Europa y el Reino Unido tenían ya la capacidad de producir alrededor del 49% de su electricidad con fuentes renovables.

Eso supone que, si la salida de la crisis energética mundial de los años 70 incentivó unos vehículos más eficientes y la inversión en energía nuclear, algo similar va a pasar a raíz de la crisis actual.  Puede ser un punto de inflexión en la transición hacia las energías limpias y las empresas que las lideran. Y esto lo notarán quienes hagan trading en empresas de energías verdes o de las que se benefician de ella.

Pero cuidado, Rusia no solo es productor de gas natural y petróleo. También es exportador de algunos de los metales que forman pate de la transición hacia las energías verdes, como el níquel o el cobalto. 

De momento, el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares y el gas natural, supera los 7,6 dólares, mientras Rusia anuncia el cierre del gaseoducto polaco Yamal por las sanciones que les ha impuesto la UE. El Yamal no tiene un impacto a corto plazo porque solo circulan por él unos 33 bcm, pero son cantidades importantes en invierno, cuando en Europa hace frío. 

Por lo tanto, Europa que camina hacia el verano, tiene unos meses de margen para ejecutar políticas hacia una generación de electricidad verde antes de que vuelva el invierno y se haga patente su dependencia del gas natural ruso.

Puede parecer poco tiempo, pero países como Polonia y Bulgaria ya han tomado decisiones drásticas y luchan contra el reloj para cumplir sus promesas. Tampoco podemos obviar el hecho de que estos países tienen la guerra a sus puertas.

Por lo tanto, se avecinan meses de volatilidad para quienes hagan trading con acciones de empresas energéticas. Tiempo para ganar o para perder dinero.- I.S.