BUENOS AIRES (AP).— Todas las tardes de lunes a sábado un grupo de mujeres desempleadas pone sus mantas en una plaza a la vera de una carretera en Buenos Aires. Acomodan desde ropa y calzado hasta juguetes y utensilios de cocina usados. El propósito es intercambiarlos por alimentos para ellas y sus hijos.

La feria de trueque en Villa Fiorito, una barriada pobre al sur de la capital argentina mundialmente célebre porque allí nació el astro de fútbol Diego Maradona, se ha convertido en un medio de subsistencia para casi un centenar de mujeres sin ingresos fijos que no tienen otra manera de afrontar el aumento del costo de vida que se ha disparado en el último año en Argentina.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) reportó ayer que la inflación de julio fue de 7.4%, la tasa mensual más alta en más de dos décadas. En tanto que la tasa interanual escaló a 71%, lo que sitúa a Argentina como uno de los países con mayor inflación.

Los analistas proyectan este año un alza de precios superior al 90% y no se descarta que llegue a tres dígitos si el gobierno no acierta con las medidas tras el cambio en el Ministerio de Economía.

La subida de precios —particularmente en los alimentos— está agudizando la pobreza que ya afecta a cerca de 40% de la población, de unos 47 millones de habitantes.

Soledad Bustos, de 31 años, aprovecha que dos de sus hijos están en la escuela y el más pequeño al cuidado de una hermana para instalarse en la feria de Villa Fiorito todas las tardes. Ofrece jeans, botas de cuero, zapatillas y camisas usadas que sacó de su guardarropas o compró por Facebook. A cambio pide cajas de leche en polvo que le resultan inaccesibles.

“No llego a fin de mes, no alcanza la plata”, se lamentó la mujer quien quedó sola a cargo de sus hijos. No tiene trabajo y la ayuda social que cobra por desempleo de unos 36,000 pesos al mes (255 dólares) no es suficiente para cubrir el costo de la canasta básica de alimentos, equivalente a unos 330 dólares.

“No puedo sobrevivir con el plan (social). Además de comida tengo que comprarles las cosas para el colegio de los chicos y los remedios. Sí o sí tengo que venir acá para llevar algo más”, detalló.

Trueque desde 2000

Este tipo de transacciones informales surgieron en Argentina durante la crisis económica de principios de la década del 2000 pero reaparecieron en las barriadas pobres en los últimos años en coincidencia con una inflación anual que no baja de los dos dígitos.

Mientras sus hijos se entretienen en los juegos de la plaza, las feriantes más antiguas tiran las mantas a los costados de los senderos principales. Si bien predominan las prendas de vestir, también se ofrecen juguetes y electrodomésticos usados.

“Esto es vivir el día a día”, afirmó María Inés Pereyra, de 48 años y coordinadora de la feria de Villa Fiorito. “Lo que se obtiene hoy se lleva directamente a la mesa para comer”, agregó.

Seguridad

Por seguridad sólo las mujeres pueden participar del trueque. La mayoría de los intercambios se negocian previamente por las redes de Facebook o WhatsApp.

No hay un valor predeterminado por las mercaderías usadas, aunque María Pereyra fijó un tope equivalente a 300 pesos (dos dólares) por cada prenda.

A modo de ejemplo, la mujer señaló un par de zapatillas de cuero que exhibe en su puesto y por el que pide “un azúcar, una yerba, aceite y un paquete de harina”.

El gobierno atribuyó la aceleración de la inflación en julio “a una corrida cambiaria muy fuerte y con movimientos especuladores que trataron de generar crisis de incertidumbre y generar una devaluación”, manifestó ayer la portavoz presidencial Gabriela Cerruti antes de conocerse el dato oficial.

Los economistas y el propio gobierno proyectan una inflación parecida para agosto por el impacto de la suba del boleto de transporte público y las tarifas de gas y luz, que quedaron rezagados con respecto de la inflación y reciben millonarios subsidios el Estado, que cada vez tiene menos reservas internacionales.

Hasta el momento el nuevo ministro de Economía, Sergio Massa, no ha anunciado medidas concretas para controlar la inflación. El presidente Fernández adelantó el martes que se convocará a empresarios y sindicatos para “alinear precios y salarios por los próximos 60 días”, una receta que no dio resultados en el pasado.

Alejadas de los vaivenes de la política, en la feria de Villa Fiorito a Bustos y sus compañeras sólo les preocupa sobrevivir.

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán