KIEV, Ucrania.— A más de un año de haber iniciado la invasión rusa a Ucrania, este domingo el presidente de Rusia, Vladímir Putin, visitó la ciudad portuaria de Mariúpol, según dieron a conocer las agencias estatales rusas de noticias.

Sería el primer viaje al territorio ucraniano que Moscú se anexionó en septiembre de manera ilegal.

Putin viaja a Crimea

Putin viajó el sábado a Crimea, a una breve distancia al suroeste de Mariúpol, para celebrar el noveno aniversario de la anexión de la península ucraniana en el Mar Negro.

YouTube video

Las visitas, en las que se ven al gobernante ruso platicar con vecinos de Mariúpol y visitar un centro infantil y escuela de arte en Crimea, eran un desafío del mandatario unos días después de que la Corte Penal Internacional emitiera una orden de arresto en contra de Putin, al que acusó de crímenes de guerra.

Putin no ha hecho comentarios sobre la orden de arresto, aunque es improbable que vaya a enfrentar un juicio en un futuro cercano.

Cumbre de China y Rusia

El viaje también se realizó antes de la visita prevista a Moscú esta semana del presidente de China, Xi Jinping. El viaje daría un gran impulso diplomático a Putin en su confrontación con Occidente.

Putin llegó a Mariúpol en helicóptero y después manejó él mismo para recorrer “lugares monumentales” de la ciudad, la sala de conciertos y la costa, según reportes rusos, que no especificaron cuándo se había producido el viaje.

El canal estatal Rossiya 24 mostró imágenes de Putin charlando con lugareños ante lo que parecía un complejo residencial recién construido, y otras en las que le enseñaban uno de los apartamentos.

Tras su viaje a Mariúpol, Putin se reunió con mandos militares y tropas en un puesto de mando en Rostov-on-Don, una ciudad sureña rusa a unos 180 kilómetros más al este, según medios estatales rusos.

YouTube video

El canal Rossiya 24 mostró imágenes el domingo en las que se veía al máximo funcionario de Moscú a cargo de la guerra en Ucrania, Valery Gerasimov, recibir a Putin y conducirle a una sala donde esperaban el segundo al mando de Gerasimov y un grupo de hombres de uniforme. No era posible verificar de forma independiente las circunstancias en las que se grabó el video.

El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo a la prensa el domingo que el viaje no se había anunciado con antelación y que Putin pretendía “inspeccionar el trabajo del puesto (de mando) en su modo operativo ordinario”.

Rusia comienza la reconstrucción de Mariúpol

En declaraciones el domingo a la agencia rusa estatal RIA, el viceprimer ministro ruso, Marat Khusnulin, dejó en claro que Rusia estaba en Mariúpol para quedarse. El gobierno espera concluir la reconstrucción del devastado centro de la urbe para final de año, afirmó.

“La gente ha empezado a regresar. Cuando vieron que la reconstrucción está en marcha, la gente empezó a volver”, dijo Khusnulin a RIA.

Se estima que cuando Moscú tomó por completo la ciudad en mayo quedaban unos 100,000 de los 450,000 habitantes antes de la guerra. Muchos se habían quedado atrapados sin comida, agua, calefacción ni electricidad. Los constantes bombardeos dejaron hilera tras hilera de edificios derruidos o dañados.

Anexión de Crimea

Rusia se anexionó Crimea de Ucrania en 2014, una decisión que la mayor parte del mundo tachó de ilegal, y el pasado septiembre declaró oficialmente como territorio ruso cuatro regiones en el sur y el este de Ucrania tras unos referendos que Kiev y Occidente tacharon de farsa.

La CPI acusó el viernes a Putin de tener responsabilidad personal en el secuestro de niños ucranianos. Investigadores de Naciones Unidas también dijeron que había pruebas del traslado forzoso de “cientos” de niños ucranianos a Rusia. Según cifras del gobierno ucraniano, unos 16,000 niños han sido deportados a territorios controlados por Rusia o la propia Rusia, muchos de ellos procedentes de Mariúpol.

Peskov reiteró el domingo que Moscú considera “nula y sin validez legal cualquier decisión de la Corte Penal Internacional”. Aunque el anuncio de la CPI el viernes fue bien recibida por Kiev, las posibilidades de que Putin sea juzgado son escasas porque Moscú no reconoce la jurisdicción del tribunal ni extradita a sus ciudadanos.