Christopher Clements durante una audiencia en la corte el 15 de abril de 2019. Ayer Clements fue sentenciado a la pena máxima de prisión
Christopher Clements durante una audiencia en la corte el 15 de abril de 2019. Ayer Clements fue sentenciado a la pena máxima de prisión

TUCSON, Estados Unidos.— Christopher Clements fue sentenciado ayer a pasar el resto de su vida en prisión por el secuestro y asesinato de la niña Isabel Celis, que desapareció de su hogar en el 2012 en la frontera de Arizona y originó una búsqueda que se extendió hasta México por cinco años.

Antes de que la sentencia de cadena perpetua fuera pronunciada, los padres de la menor dieron un emotivo testimonio asegurando que ningún castigo que reciba Clements “será suficiente para aliviar el dolor que causó a su familia”.

Sergio Celis, padre de la niña, aseguró que él mismo pasará el resto de su vida lamentándose por no haber protegido a su hija, de 6 años.

Conmoción por Isabel Celis

En febrero pasado Clements, de 42 años, fue encontrado culpable por un jurado que por dos semanas escuchó testimonios en el caso que conmocionó a la comunidad hispana en ambos lados de la frontera.

La niña desapareció la noche del 20 de abril de 2012 cuando se encontraba en su vivienda junto a su padre y su hermano. La madre, enfermera de profesión, se encontraba trabajando.

Por cinco años no se supo sobre el paradero de la menor, pero en 2017 el Departamento de Policía de la Ciudad de Tucson (TPD) encontró los restos de la pequeña en una región apartada del desierto.

En la audiencia de hoy Clements reiteró “su inocencia” y dijo que no tuvo un juicio justo.

La Fiscalía dijo que el mismo acusado pidió a su novia llamar a la policía para decirle que tenía información sobre el paradero de la niña a cambio de que le redujeran cargos relacionados con otro caso. Clements nunca pudo explicar cómo supo dónde estaba el cuerpo.

Prueba genética

La defensa dijo que no hay ninguna prueba genética que relacione al hombre con la desaparición.