Manifestantes en diversas ciudades de Estados Unidos convocaron a una huelga general contra las redadas migratorias impulsadas por el gobierno del presidente Donald Trump.
Bajo el lema de “no trabajar, no ir a la escuela, no comprar”, la protesta busca denunciar lo que consideran un endurecimiento de las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza en distintas comunidades.
La movilización cobró fuerza tras el asesinato de Alex Pretti, un enfermero que fue baleado mientras grababa un operativo migratorio en Mineápolis, así como por el caso de Renee Good, muerta a tiros el 7 de enero por un agente de ICE. Estas muertes reavivaron el debate sobre las tácticas federales.
En redes sociales, los organizadores de las manifestaciones afirmaron: “La gente de las Ciudades Gemelas (en referencia a Mineápolis) ha mostrado el camino para todo el país… necesitamos CERRARLO”.
En varios estados, como Arizona y Colorado, algunas escuelas cancelaron clases de manera preventiva ante posibles ausencias masivas.
En Mineápolis, cientos de personas se congregaron en el edificio federal “Bishop Henry Whipple”, donde marcharon hacia una zona restringida y gritaron consignas contra los agentes. Parte del grupo se dispersó después de que la policía local amenazara con arrestos por bloquear una carretera.
Las protestas también incluyeron la participación de estudiantes y pequeños negocios. En Michigan, jóvenes abandonaron clases para manifestarse, mientras restaurantes en Nueva York anunciaron donaciones a organizaciones de apoyo a inmigrantes.
En Maine, ciudadanos se reunieron frente a una iglesia con carteles como “No ICE for ME”. La administradora de Escuelas Públicas Grace Valenzuela advirtió que las redadas generan “trauma diario” en las escuelas, y el alcalde Mark Dion subrayó: “La disidencia es democrática… es la piedra angular de nuestra democracia”






