WASHINGTON (EFE).— El presidente estadounidense, Donald Trump, insistió ayer en que Washington está manteniendo negociaciones con el gobierno de Cuba para poner fin al embargo de petróleo sobre la isla y que cree que se está “cerca” de lograr un acuerdo que permita a los cubanos en Estados Unidos visitar de nuevo su país.


“Muchos (cubanos) quisieran al menos visitar a sus familiares, y creo que estamos cerca de lograrlo. El caso es que estamos negociando con los líderes cubanos en este momento”, dijo ayer lunes a los medios en el Despacho Oval.
Trump también volvió a asegurar que “México dejará de enviarles petróleo”, en un momento en que la presidenta Sheinbaum ha dicho que mantendrá los envíos de ayuda material por motivos humanitarios a Cuba mientras busca “por todas las vías diplomáticas” cómo retomar los envíos de carburante.
“Me gustaría ayudar a los cubanos que están aquí. Como saben, tenemos muchas personas que vinieron de Cuba, que fueron expulsadas de Cuba, que huyeron de Cuba. Llegaron en balsas. Cruzaron aguas infestadas de tiburones. No sé cómo lo lograron. Y eso fue hace muchos años. Muchos quisieran regresar”, añadió.
Trump había asegurado el fin de semana que las autoridades cubanas se verían forzadas a buscar un acuerdo por la falta de petróleo.
A pesar de la insistencia de Trump, ayer el vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío afirmó en una entrevista que el gobierno de Cuba aún no sostenía mesa de diálogo alguna con Estados Unidos, pero que están dispuestos a discutir “las diferencias”
Dichos cruzados
Mientras el papa León XIV pide diálogo, Trump asegura que están negociando y La Habana recalca que está dispuesta a mantener contactos sobre la base de la no injerencia, las versiones cruzadas han generado incertidumbre sobre el estado de las relaciones.
El secretismo en las conversaciones bilaterales no es nuevo. Ha sido la práctica habitual entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, manteniendo contactos a pesar de —o quizá debido a— las recurrentes escaladas.
Mientras, medios cubanos en Miami y redes sociales bullen con rumores sobre posibles negociaciones bilaterales, aportando detalles de presuntos participantes en esas conversaciones y puntos de la agenda, aunque nada se confirmó oficialmente.
Uno de los puntos que se repite es que ese diálogo estaría teniendo lugar en México, algo en línea con el ofrecimiento que hizo a mediados de enero la presidenta Sheinbaum, uno de los pocos aliados hemisféricos que le quedan a Cuba.
El Vaticano ha sido tradicionalmente otro mediador entre La Habana y Washington. La última ocasión fue en 2024, durante el mandato de Joe Biden, cuando Estados Unidos sacó temporalmente a Cuba de la lista de países promotores del terrorismo a cambio de una excarcelación de 553 presos.
La Habana y Washington han negociado en múltiples ocasiones desde el triunfo de la revolución cubana en 1959, alcanzando acuerdos principalmente en seguridad regional y migración.
También han incluido en ocasiones lo político y económico, como las conversaciones que, con la mediación del Vaticano y Canadá, llevaron en 2014 al “deshielo” bilateral bajo los mandatos de Obama y Raúl Castro.
