BRUSELAS (EFE).— Un total de 128 periodistas, entre ellos 11 mujeres, falleció en 2025 en relación con su trabajo, lo que supuso el segundo dato más alto de la última década.
Casi la mitad de defunciones, el 44%, se produjo en la Franja de Gaza.
Ayer la Federación Internacional de Periodistas (FIP) publicó su 35º informe anual sobre periodistas y trabajadores de los medios de comunicación asesinados en relación con su labor informativa en 2025.
Según ese reporte, el dato del pasado año confirma que el asesinato de periodistas se ha convertido en “una herramienta aceptada de guerra, represión y control de la información”.
Muertes en guerra
El 2025 fue el segundo año más mortífero de la última década y reafirmó un cambio de tendencia que comenzó en 2023, con el inicio de la guerra en Gaza:
Si entre 2016 y 2022 la cifra anual de periodistas asesinados no superaba el centenar (y en algunos años no alcanzaba los 50), en 2023 se cuantificaron 129 profesionales fallecidos, en 2024 bajó a 122 y en 2025 repuntó hasta los 128, siendo 11 de ellos mujeres.
Precisamente, casi la mitad de las defunciones registradas por la FIP en 2025 se documentaron dentro de la Franja de Gaza (56 periodistas, el 44), la mayoría de esas víctimas era de origen palestino.
La región de Medio Oriente y el mundo árabe concentró el 58 % de las muertes de periodistas en el ámbito global.
Sin embargo, los trabajadores de los medios de comunicación también han sido asesinados en otros lugares: 18 periodistas en África, 15 en la región de Asia-Pacífico, 11 en América y 10 en Europa.
Ocho de las 10 muertes documentadas en el territorio europeo se produjeron en Ucrania, “principalmente como resultado de ataques de drones rusos”. Las otras dos fueron en Rusia y Turquía.
De las 128 defunciones, nueve se produjeron por motivos accidentales: siete en Nigeria, una en Burundi y una en Irán.
Esto incluye accidentes de transporte durante un viaje de trabajo, muertes por desastres naturales durante la cobertura de eventos climáticos, o fallecimiento por contraer enfermedades mortales o muertes relacionadas con pandemias durante el desempeño de la labor informativa.
La FIP también ha publicado en su informe la lista de 533 periodistas encarcelados. En éste China figura como el país con mayor número de periodistas en prisión (143 profesionales), seguido de Birmania (49) e Israel (41).
Por regiones, la mayoría de encarcelamientos se produjo en Asia-Pacífico (277), más de la mitad en territorio chino, seguida del continente europeo (149), donde el número de periodistas encarcelados ha aumentado casi un 40% respecto al año pasado, principalmente en Azerbaiyán y Rusia, lo que supone un récord desde 2018.
Seguidamente, la región de Medio Oriente anotó 74 periodistas entre rejas, la mayoría en Israel.
Según la FIP, los gobiernos de la región “han multiplicado las medidas destinadas a reprimir la libertad de prensa, sembrando el miedo entre las voces críticas”.
Además, 27 periodistas siguen encarcelados en África, a menudo por acusaciones falsas, y la mayoría de ellos se encuentra en Eritrea, con algunos periodistas detenidos desde hace más de una década.
