• El cierre del estrecho de Ormuz y la escasez de hidrocarburos generan presión internacional
  • Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI alertó ayer en Washington sobre el impacto económico global de los conflictos en Medio Oriente

WASHINGTON (EFE).— La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, subrayó ayer que si la guerra en Irán persiste y la inflación continúa escalando a nivel global todo el mundo debe prepararse para encarar “tiempos difíciles”.

“Si el conflicto persiste y todos los precios se mantienen altos durante un periodo prolongado, debemos prepararnos para tiempos difíciles”, aseguró Georgieva en una rueda de prensa ofrecida en la tercera jornada de las reuniones de primavera del FMI y el Grupo del Banco Mundial (BM) en Washington.

Georgieva señaló que el impacto de la guerra en la economía mundial “ya es considerable, incluso aunque el conflicto resulte efímero” debido a los extensos daños sufridos por las infraestructuras productoras de hidrocarburos en Medio Oriente.

Asimismo, por las interrupciones en las cadenas de suministro por el cierre del estrecho de Ormuz, que están impulsando al alza los precios y desacelerando el crecimiento global.

En ese sentido, recordó que el nuevo informe de Perspectiva Económica Global (WEO) publicado el martes por la entidad reflejó un recorte en las previsiones de crecimiento global de al menos dos décimas para este año.

“Nos preocupa la ruptura física en las cadenas de suministro que ya estamos observando, especialmente en Asia, una región altamente dependiente de las importaciones provenientes del golfo (Pérsico)”, señaló la economista búlgara.

“Se están produciendo situaciones de escasez, no solo de petróleo y gas, sino también de nafta o helio, que ya están generando ciertas disrupciones. Y debemos reconocer que esta situación no se disipará de la noche a la mañana, ni siquiera si la guerra terminara mañana mismo”, argumentó Georgieva, puntualizando que los buques de carga son un medio de transporte muy lento.

La directora gerente volvió a insistir en los efectos asimétricos del conflicto, con Medio Oriente y muchas economías emergentes altamente dependientes de las exportaciones energéticas mucho más expuestas, y subrayó a su vez el mal momento en términos de saneamiento fiscal en el que ha estallado la guerra contra Irán, tal y como lo refleja el Monitor Fiscal publicado ayer por el FMI.

También, insistió a los bancos centrales, a mantenerse muy atentos a la evolución de los precios y a no precipitarse con el endurecimiento de políticas monetarias. De igual forma, instó a no descuidar las reformas estructurales a largo plazo, incluyendo las que afecten a la crisis demográfica y climática, al comercio o a la inteligencia artificial.

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