Después de prolongada dolencia y a la edad de 92 años, hoy lunes, 24 de noviembre, se desligó de la vida en Mérida el reconocido sacerdote Álvaro García Aguilar.
Nacido en la capital yucateca el 19 de febrero de 1933, fue hijo del matrimonio que formaron los señores Manuel García Montalvo y Francisca Aguilar Fernández. Tuvo una hermana, Ligia, que contrajo matrimonio con Edgardo Palma Hernández (todos ya fallecieron).


Monseñor García Aguilar fue consagrado sacerdote el 16 de junio de 1956 y fue el primer párroco de la iglesia María Inmaculada, en el fraccionamiento Campestre.
Cursó la primaria en el Colegio Montejo. A los 12 años ingresó al Seminario de Yucatán y concluyó su formación en el Seminario Pontificio de Montezuma, Nuevo México, donde cursó un año de Filosofía y cuatro de Teología.

Recién ordenado lo nombraron vicario de la parroquia de San Juan Bautista de Tekax. Luego trabajó en las parroquias de la Purísima Concepción, en Progreso; de Los Santos Reyes, en Tizimín, y en las meridanas de Nuestra Señora de Guadalupe, en San Cristóbal, y de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Itzimná. Fue formador del Seminario Conciliar en diferentes períodos y capellán nacional de los Escuderos de Colón, entre otros cargos.

María Inmaculada
En 1978, 22 años después de su ordenación, le encargaron la construcción de la iglesia María Inmaculada, de la cual fue párroco hasta 2015, cuando fue relevado por el padre Christian Uicab Tzab. También en 1978 fundó el grupo apostólico Rocamar.
Los años de servicio de monseñor García Aguilar en María Inmaculada se distinguieron por la participación de los jóvenes, lo que propició el surgimiento de 22 vocaciones sacerdotales, una de ellas la de monseñor Fermín Sosa Rodríguez, actual nuncio apostólico en Bolivia (antes lo fue en Papúa, Nueva Guinea).


Monseñor García también fue el fundador del Instituto Patria, colegio de inspiración católica, y fungió como rector de la Universidad Patria, de la cual fue promotor y fundador.
Con la ayuda de la comunidad, bajo su coordinación se concretaron obras como las casas del Sacerdote y de Nazareth, así como la capilla San Jorge en el fraccionamiento Villas del Sol.
El cuerpo es velado en la parroquia de María Inmaculada, donde mañana, a las 12:30 horas, el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, oficiará una misa por el eterno descanso de su alma. Posteriormente, el cortejo partirá rumbo al Mausoleo del Clero (Cementerio General) para la inhumación.
Padre Álvaro García entregó el corazón a los jóvenes
“Monseñor Álvaro García Aguilar fundó material y espiritualmente la comunidad de María Inmaculada y creó grupos de apostolado que siguen trabajando, como Rocamar”, recuerda el presbítero Cristian Uicab Tzab, expárroco del templo.
“Él vio la construcción de la iglesia con la ayuda de la comunidad y fomentó la participación de la gente”, comenta de monseñor, quien falleció ayer a los 92 años, después de larga dolencia.
Durante 42 años permaneció al frente de la parroquia de María Inmaculada, la cual se ha distinguido por la participación de los jóvenes impulsada por el padre Álvaro García.
“Tenemos más de 50 grupos y servicios en la parroquia que todavía continúan, entre ellos Rocamar y Valores, que son los de mayor arraigo, entre otros que surgieron a lo largo de los años, por ejemplo, la Catequesis, el Equipo de Liturgia, Vicentinas y Amsif.
Fue una labor muy importante y significativa la que hizo el padre en nuestra comunidad y se le agradece todo el trabajo y el esfuerzo que puso en su momento y que nos tocó cosechar los frutos”.
Monseñor Álvaro García dejó la parroquia en octubre de 2015 y el presbítero Cristian Uicab se convirtió en el segundo párroco del templo, ubicado en el fraccionamiento Campestre.
Posteriormente, el padre Uicab Tzab dejó la parroquia el 21 de agosto de 2021 para entregarla al tercer párroco, el presbítero Antonio Escalante Pantoja, quien hoy sigue al frente de la comunidad.
El padre Uicab fue nombrado párroco de Hunucmá en agosto de 2021.
Importante seguir su ejemplo
“Fue un reto el dar continuidad a un gran trabajo hecho por el padre Álvaro”, subraya el presbítero Cristian Uicab.
“Como dije cuando llegué a la parroquia: ‘no vengo a sustituir al padre, vengo a continuar ese gran trabajo que ha hecho’”.
Recuerda que monseñor Álvaro García era vecino de la colonia Itzimná y colaboraba en algunas capillas y en la Casa del Sacerdote.
Gracias a su gran labor, remarca, el padre fue muy apreciado por la gente “porque vio nacer esta comunidad parroquial, que tiene las capillas de San Jorge y María de Guadalupe”.
La labor titánica del padre Álvaro García
La parroquia de María Inmaculada tiene 43 años de fundación, pero como comunidad tiene 45.
Entre las obras fundadas por el padre destaca el Instituto Patria, institución educativa ubicada en el Periférico Norte.
“Fue una labor muy titánica, el trabajo y el esfuerzo que realizó el padre Álvaro García”
El padre Christian Uicab afirma sentir un gran aprecio por el presbítero, pues antes de ser párroco de María Inmaculada fue vicario del templo, por lo que convivió y trabajó con él de 2007 a 2009.
“El padre Álvaro siempre se caracterizó por su buen humor, siempre estaba de buen ánimo”.
El padre Alvaro fue “capellán del Papa” e hizo varios viajes a Roma.
“María Inmaculada tiene un gran sentido social, de apoyo, y eso lo inculcó el padre Álvaro y lo hemos seguido fomentando”, subraya el padre Uicab Tzab.
Como informamos en su momento, el padre Álvaro García tuvo un accidente el 26 de julio de 2021 en la casa donde residía, la cual le causó una lesión en la cadera por lo que el sacerdote fue sometido a una cirugía.
Hijo espiritual
Durante los años de servicio de monseñor Álvaro Aguilar en María Inmaculada surgieron 22 vocaciones sacerdotales, una de ellas fue la del arzobispo Fermín Sosa Rodríguez, ex nuncio apostólico de Papúa Nueva Guinea.
Monseñor Fermín Sosa, hoy nuncio de Bolivia, afirma ser un hijo espiritual de María Inmaculada y de monseñor Álvaro García.
“Nací en María Inmaculada. Soy de una de las familias que estuvo en la fundación de María Inmaculada. Cuando mi familia se pasó a vivir al Campestre, la parroquia no existía; el padre Álvaro García la empezó después”.
Recuerda que él creció con monseñor Álvaro García al ser acólito de los 7 a los 16 años de edad.
“Vi el crecimiento de la parroquia y en cierta manera vi todo el trabajo que el padre Álvaro realizó por la comunidad; fue una labor titánica para él pero la sacó adelante con mucho amor y apoyo”.
En una plática con Diario de Yucatán, recuerda que una de las cosas que observó fue el cariño de la comunidad por el padre.
“Cuando necesitaba apoyo, la comunidad respondía; eso me gustó y ahí nació mi vocación sacerdotal y de entrega total del sacerdocio a la comunidad. A mí me marcó muchísimo”.
Recuerda que cuando era acólito el grupo estaba conformado por ocho a diez pequeños, quienes recibían clases del padre sobre cómo acolitar en una misa.
“Con ese grupito de niños de 7 a 10 años hacíamos excursiones a empresas y a museos; existía un cariño paternal hacia los niños y ese es uno de los grandes carismas que él siempre tuvo, ese encuentro con los niños y con los jóvenes”.













