Al frente

Comparten sus experiencias con el padecimiento

Con motivo del Día Mundial de la Enfermedad del Parkinson se realizó un foro en el Instituto Neuropsiquiátrico de Yucatán en el que participaron reconocidos doctores del estado y tres pacientes dieron su testimonio.

“El Parkinson es una enfermedad progresiva que discapacita por las alteraciones motoras que presenta tales como el temblor, rigidez y lentitud de movimientos”, explicó el doctor Jorge Salazar Ceballos. El padecimiento también implica manifestaciones no motoras que incluso pueden aparecer años antes a las motoras tales como la pérdida del olfato, depresión, estreñimiento y ansiedad.

Marlene Medina, fundadora de la asociación “Unidos en Movimiento con Parkinson”, fue una de las que compartió su testimonio. A ella le detectaron la enfermedad cuando tenía 33 años de edad. “Yo tenía un trabajo muy estresante en Estados Unidos y me di cuenta que cuando iba a tomar notas empezaba a escribir muy chico y luego me salían garabatos; también arrastraba mi pie y no tenía fuerza”, platicó Marlene acerca de cómo empezó a darse cuenta de que algo estaba mal. De los primeros síntomas al diagnóstico pasaron tres años ya que a través de estudios de laboratorio todo se mostraba en orden; fue hasta que un doctor le receto el tratamiento del Parkinson y vio la mejoría cuando Marlene al fin supo qué era lo que le tenía.

El caso del doctor Juan Pinto fue diferente. Aunque el padece poliomielitis desde los 8 años de edad, llevaba una vida tranquila hasta que por fuertes problemas familiares y depresión “se le disparó el Parkinson”. Al momento del diagnóstico, se enteró que tenía cinco años con la enfermedad. “Después de la segunda consulta, tuve una reunión con mis papás y mi esposa decidió dejarme. En ese momento se acabó mi mundo, me acosté en mi hamaca y no salía de ahí pero mis amigos médicos me alentaron a salir adelante”.

Actualmente, tiene 14 años con la enfermedad y se dedica a dar clases de artes marciales para adultos mayores, consultas en Tizimín y hace ejercicio. “Mucha gente se encierra y ahí se queda, piensan que ya no pueden hacer nada pero no es cierto hay que salir a convivir. Para mí cada día es un reto y siento que voy a mejorar”.

El tercer testimonio fue el del doctor Heriberto Arcila Herrera, fundador de la Academia Yucateca de Medicina y Cirugía y profesor fundador del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi”, quien a sus 77 años se dio cuenta de que tenía la enfermedad y ahora cinco años después lo toma con mucho humor asegurando que “la señorita Parkinson convive debajo de su piel, la quiere, respeta y ama”. La pérdida del olfato, darse cuenta de que los músculos de sus manos se movían solos y el temblor fueron los síntomas que paulatinamente aparecieron hasta declararse la enfermedad. “Hay que tomarlo humorísticamente porque si no la enfermedad se multiplica. Es importante seguir las indicaciones del médico y que sean prudentes en aceptar lo que viene. Hay que sacarle provecho y aprender de las adversidades”, agregó.

Cambio positivo

Los tres han aprendido a convivir con el padecimiento y lo llevan de la mejor forma aunque no fue así al principio. “Cuando me dijeron lo que tenía, salí del consultorio y me puse a llorar. Yo no sabía ni qué era eso y no entendía nada”, contó Marlene.

Tiempo después, le informaron que era candidata a cirugía, la cual tuvo excelentes resultados e hizo a Marlene sentir “que la enfermedad retrocedió 12 años; puedo volver a hacer muchas cosas que ya no podía como manejar automóvil y bicicleta o agarrar una taza”. “Aunque es una enfermedad con la que se te acaba la agilidad, a mí me ha dado mucho; hice la asociación para conocer a gente como yo y darme cuenta que no estaba sola. Es cierto que nos quita mucho pero si le pones ganas lo ves como algo más de la vida”, agregó.

El doctor Salazar reiteró que no todos los pacientes son aptos para que les realicen la cirugía denominada estimulación cerebral profunda; sin embargo todos deben seguir el tratamiento indicado y sobretodo acudir al médico ante los primeros indicios de la enfermedad.

El doctor Pinto se describió como una persona muy estricta, con un carácter colérico y enojón pero a raíz del padecimiento se ha ido transformando. “He cambiado mi conducta mental, ya no soy agresivo y me puedo reír de las cosas que pasan, vivir las emociones es un logro para mí. Los pensamientos son los que cambian la mente y la vida, básicamente esto no es un impedimento para mí”, compartió el doctor. “No se desanimen, gocen la enfermedad, vivan con ella y hagan ejercicio aunque se arrastren”, recomendó.

En cuanto al hecho de ejercitarse, fue algo con lo que coincidió el rehabilitador Cristóbal Barrera pues en su experiencia la evolución de los pacientes en un proceso de mediano plazo es abismal. “Una persona nunca debe abandonar su motricidad, siempre hay que llevarla al límite; además es una medicina muy barata y no tiene efectos secundarios”, agregó.

Por su parte, el doctor César Espadas Sosa, ex director del Centro de Rehabilitación y Educación Especial mencionó otro aspecto importante, pues en muchas ocasiones el Parkinson “puede pasar desapercibido o negarse psicológicamente por la persona que empieza a tener síntomas leves o aislados”.

“Muchas veces pueden pasar varios años para que se detecte y eso hace que el padecimiento avance, siendo una desventaja iniciar el tratamiento de forma tardía”.

El Parkinson es un tema complicado y de diversos factores; por eso, el Dr. Salazar Ceballos trabaja en conjunto con los tres pacientes entrevistados y algunos especialistas en el tema para realizar un libro titulado “Entendamos el Parkinson”, que a través de un enfoque multidisciplinario ayudará a resolver las dudas tanto de los pacientes como de las personas que conviven con él.— GLORIA MONTERO LEAL

 

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