Exhortan a tratar los dos tipos para evitar problemas
El diagnóstico de diabetes a uno de los integrantes más jóvenes de la familia es una noticia que pega duro y como golpe bajo a todos sus integrantes, explica el doctor Ruy David Arjona Villicaña, endocrinólogo e internista de la Clínica de Mérida.
“La diabetes tipo 1 no es tan prevalente como la diabetes tipo 2, pero es una enfermedad que podríamos considerar catastrófica, en el sentido de que cuando se presenta implica un cambio importante en la vida del paciente y de la familia, y un incremento notable en el gasto porque los niños requieren insulina habitualmente en varias dosis al día”, explica el especialista.
“Necesitan el medicamento, la insulina, la glucosa, un monitor y las tiras para el monitoreo… gastos que generan un impacto económico en la familia”, explica el Dr. Arjona Villicaña.
Ante el diagnóstico de la diabetes, esta enfermedad no se debe ocultar sino al contrario, se debe comunicar en la escuela y a las personas que rodean al menor, para que éste se sienta liberado y a la vez apoyado.
De igual manera, se recomienda una atención psicológica, tanto para el paciente como para toda la familia, pues el diagnóstico afecta su personalidad. “Hay quienes lo toman con calma, luchan y salen de ello con éxito, pero hay otros que se rebelan y tienen peores resultados en su glucosa”.
Esta atención, asegura, debería estar incluida dentro del tratamiento, como parte de una atención integral que también tenga acompañamiento nutricional y educación en la diabetes.
“Conocer la enfermedad le ayudará mucho al paciente”, asegura el galeno especialista en diabetes infantil.
Detalla que hay dos tipos de diabetes, la 1 y la 2.
“La diabetes tipo 1 no es en realidad un sinónimo de infantil, pues cada vez es más frecuente que niños y adolescentes presenten diabetes tipo 2”, detalla.
La diferencia entre diabetes tipo 1 y tipo 2 es lo que se conoce como fisiopatología. La tipo 1 es una enfermedad autoinmune donde se destruyen las células que produce la insulina, que son las beta, de ahí que el paciente desde etapas tempranas necesite tratamientos de insulina, necesaria para la vida.
En cambio en la diabetes tipo 2 el problema principal es que la acción de la insulina no se lleva a cabo de forma adecuada, debido a la resistencia a la insulina.
La persona con diabetes tipo 2 si produce insulina, pero ésta no actúa bien por un problema del receptor.
En la población infantil el tipo de diabetes más común sigue siendo la tipo 1, aunque cada vez hay más tipo 2, principalmente en menores de 12 años.
Se calcula que hay alrededor de 78 mil nuevos casos de diabetes tipo 1 al año en todo el mundo.
En cuanto a los síntomas, la pérdida de peso, tener mucha sed, orinar en extremo, cansancio y dormir todo el día son síntomas principales de la enfermedad.
La causa es autoinmune pues las defensas destruyen las células que producen insulina. “No es por mala alimentación, de ahí que prevenirla es más difícil que en la diabetes tipo 2”.
Los niños que tienen diabetes tipo 2 tienen sobrepeso y obesidad, por lo que se busca cambiar su alimentación eliminando el consumo de refrescos embotellados y comida chatarra, y hacer ejercicio.
Tratamiento
El Dr. Ruy Arjona explica que como el paciente con diabetes tipo 1 no produce insulina los médicos tienen que tratar de imitar la secreción normal del páncreas, monitor del cuerpo humano y que proporciona la insulina que requiere cada persona.
El galeno calcula que el tratamiento de un paciente genera un gasto de aproximadamente mil pesos mensuales, “y podría ser más”.
Es un tratamiento de por vida porque es una enfermedad crónica.
Añade que con el tratamiento y cuidado adecuado una persona puede vivir muchos años y llevar una vida normal.— Claudia Sierra M.
