La Universidad de Cambridge (Reino Unido) diseñó un nuevo modelo de análisis con el que siguió de cerca los niveles de transmisión y gravedad de la Covid-19, como informamos en la portada.
Así pudieron ofrecer una estimación de la tasa de mortalidad por infección —la proporción de personas infectadas por el virus que es probable que muera—, que, a su vez, puede usarse para comparar los fallecimientos notificados y los previstos.
Según sus resultados, el riesgo relativo de muerte entre los grupos de menores de 65 años es “consistente” en todos los países, siendo el más bajo en el de edades comprendidas entre los 5 y 9 años, con una tasa de mortalidad por infección que aumenta el 0,59 % por cada cinco años de envejecimiento. También detectaron que el número de muertes entre los mayores de 65 años en los 45 países analizados (una medida que establece un factor de riesgo para muertes relacionadas con el Covid 19) es sustancialmente más alto de lo esperado.
Por otra parte, estimaron el número de muertes esperadas para mayores de 65 años en un contexto de ausencia de transmisión en residencias de ancianos.
Después, compararon esas predicciones con datos de muertes notificadas en ese grupo de edad, con lo que identificaron disparidades entre diferentes países.
Datos dudosos
En Sudamérica, por ejemplo, se contabilizó un número menor de fallecimientos notificados entre los mayores de 65 años, si bien los autores lo atribuyen a que, probablemente, las autoridades aportan menos datos al respecto.
“Mientras, en la mayoría de los países europeos, el número de muertes notificadas entre los mayores de 65 años es más alto de lo esperado, como resultado de los numerosos brotes que se producen en residencias”, precisaron los autores del estudio.
