NUEVA YORK (HealthDay News).— Ese miedo que sientes al ver a Jason Voorhees perseguir a su próxima víctima mientras usa una máscara de hockey en “Viernes 13” podría en realidad ser bueno para ti. Aunque también podría no serlo.

Investigadores informan que el impacto del terror de verdad está en los ojos de quien lo mira, y que es distinto para cada caso.

“Se conoce como ‘la paradoja del terror’”, explica el doctor Ramnarine Boodoo, psiquiatra pediátrico del Centro Médico Milton S. Hershey de Penn State Health, “porque en general las personas intentan evitar las cosas que les incomodan”.

“Entonces, ¿por qué disfrutan las personas cosas como las grotescas películas de terror?”, cuestiona.

Boodoo explica que una teoría tiene que ver con el afrontamiento. Los humanos están equipados con unos mecanismos inconscientes, profundamente arraigados, que los ayudan a responder al estrés, programados desde las épocas en que el peligro podía estar justo afuera.

Te podría interesar: Películas de terror: ¿qué es el ectoplasma? ¿mito o realidad?

En alguien que ve la película de terror “El exorcista” “se activa lo que se conoce como el sistema nervioso simpático, que puede provocar efectos como un aumento en la frecuencia cardíaca y la respiración”, apunta Boodoo en un comunicado de prensa del centro.

¿Qué efectos tiene ver películas de terror?

Esto podría ser bueno, porque para algunas personas la activación de estos mecanismos sin un verdadero peligro resulta placentero. Incluso podría ayudar con la capacidad de afrontar situaciones estresantes en la vida real.

Estas experiencias podrían proveer un tipo de terapia de exposición y disminuir el miedo con el tiempo, afirma la investigadora Hannah Nam, estudiante de Medicina de tercer año del Colegio de Medicina de Penn State.

“Estas tácticas se pueden aplicar a situaciones de la vida real”, añade Nam. “También puede ser una forma de alivio del estrés para algunas personas”.

En algunos, podría ayudar a aliviar el estrés, por ejemplo durante el punto álgido de la pandemia, cuando aumentó el consumo de películas de terror. Para otros, puede ser simplemente demasiado.

“Muchos estudios han mostrado que una exposición constante, sobre todo entre los jóvenes, a un material gráfico, reduce la empatía y aumenta la agresividad”, anota Boodoo. “Así que debemos ser de verdad cuidadosos con la cantidad de exposición que tenemos a este tipo de estímulos”.

Boodoo y Nam sugieren ser empático con los demás que estén viendo la película de terror, asegurarse de que todo el mundo se sienta cómodo, y que nadie tenga que probar su valentía.

“El terror nos permite exorcizar nuestros peores miedos, sin duda”, afirma Blayne Waterloo, especialista en contenido web y diseño de Penn State Health, y presentador de un podcast sobre películas de terror.

Dice que “hay mucho en este género que permite explorar la condición humana de formas que ayudan a los espectadores a sentirse vistos tal y como son”. “El terror acepta las imperfecciones del ser humano de una forma en que el mundo no nos da espacio para explorar, y eso es hermoso”.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán