Cada año, el 14 de noviembre, el mundo entero se detiene un momento para hablar de una de las enfermedades más comunes, más caras y más discapacitantes del planeta: la diabetes. No se trata solo de un día en el calendario internacional, es una oportunidad global para recordar lo que a veces se nos olvida: que esta enfermedad no solo afecta los niveles de azúcar en la sangre, afecta la vida entera de la persona, su familia, su economía, su funcionalidad y su futuro.

La mayoría de la gente ha escuchado hablar de la diabetes. Algunos tienen familiares con “azúcar alta”, con problemas en los ojos, insuficiencia renal, neuropatía o amputaciones; otros conocen a alguien que usa insulina, o que tiene que estar pinchándose el dedo constantemente para revisar la glucosa.

Pero todavía existe una falsa percepción de que la diabetes es algo “normal” en México, que “tarde o temprano a muchos les va a dar” y que “si aparece, no hay mucho que hacer”. Esa creencia es parte del problema. La diabetes no aparece de un día para otro y sí se puede prevenir. Y cuando ya está presente, sí se puede controlar. Pero para detectar, prevenir y controlar hay que saber. Y para saber, hay que medirse. Por eso la revisión anual es fundamental.

La diabetes puede desarrollarse silenciosamente durante 5 a 10 años sin dar síntomas. Durante ese tiempo, lo único que está pasando dentro del organismo es que el cuerpo va perdiendo la capacidad para manejar la glucosa de manera adecuada y sostenida. Por fuera, nada se nota; pero por dentro, el daño avanza.

Este daño silencioso es el que explica por qué muchas personas cuando por fin reciben el diagnóstico ya tienen complicaciones. El cuerpo no tiene alarmas visibles. El azúcar alta no arde, no da fiebre, no duele. Y muchas veces la sed, la fatiga, la visión borrosa y la pérdida de peso aparecen tarde.

La revisión anual general, con glucosa y hemoglobina glucosilada (HbA1c), se ha convertido en uno de los pilares más importantes de la prevención mundial. La HbA1c no solo mide cómo está la glucosa “hoy”. Mide el promedio de los últimos 3 meses. Es como un indicador histórico. Por eso es tan útil para el seguimiento. Detectar a tiempo cambia todo. Una persona que se detecta temprano puede modificar hábitos, ajustar la alimentación, mejorar la actividad física, aprender a monitorear, trabajar junto con su médico y lograr controlar la enfermedad antes de que aparezcan las complicaciones.

¿Qué pasa cuando la diabetes no se detecta y no se controla? Aquí es donde hay que hablar con transparencia, sin suavizar la realidad. No con el fin de asustar, sino de informar para prevenir. La diabetes mal controlada es una de las principales causas de: insuficiencia renal, ceguera, amputaciones, infartos, accidentes cerebrovasculares, disfunción eréctil, daño en nervios periféricos (neuropatía), daño vascular severo y pie diabético. Todas estas complicaciones no aparecen en una semana, ni en un mes. Son el resultado de años de glucosa elevada y de inflamación crónica silenciosa. La diabetes no controlada daña vasos sanguíneos. El azúcar alta los vuelve rígidos y deteriora su estructura. En ese ambiente el oxígeno no llega bien a los tejidos y la microcirculación se deteriora. Esa es la razón por la que la diabetes afecta los órganos que dependen de vasos sanguíneos muy finos: ojos, riñones, nervios, corazón, pene, cerebro, pies. México es de los países más afectados.

El tratamiento de las complicaciones de diabetes es muchísimo más costoso que el tratamiento de prevención. Una amputación, una diálisis, un infarto, una cirugía, un internamiento, requieren años de incapacidad, gastos, medicamentos, curaciones, transporte, estudios, rehabilitación. Pero lo más valioso que se pierde no es el dinero. Es calidad de vida. Es independencia. Es tranquilidad. La diabetes es silenciosa y progresiva, pero el conocimiento, la vigilancia, la medición y la prevención son poderosas. Si ha pasado un año o más desde su última revisión de glucosa o si nunca se ha hecho una este es el momento de hacerlo. No se necesita esperar una emergencia. No se necesita sentirse mal. No se necesita estar enfermo para prevenir. La salud es más fuerte cuando se cuida a tiempo.

La prevención no es una pérdida de tiempo. La prevención es la diferencia entre vivir controlando una enfermedad o llegar a ella cuando ya se ha perdido demasiado.

Facebook, YouTube, Instagram y TikTok: @DraYeusviFlores; página web: www.drayeus.com drayeusviflores@gmail.com

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán