La revisión de los pies de un paciente con diabetes, es crucial para detectar posibles lesiones en la piel
La revisión de los pies de un paciente con diabetes, es crucial para detectar posibles lesiones en la piel

Hay que cambiar la idea de la amputación como primera opción ante un paciente con diabetes que llega al hospital con infecciones severas o necrosis extensas, pues con una adecuada revascularización se puede salvar la pierna en el 95 o 98% de los casos. Esto modifica de forma drástica el pronóstico y la calidad de vida de la persona.

Así lo afirma el Dr. Mario Alejandro Fabiani, cirujano vascular y endovascular, al hablar de la diabetes y una de sus consecuencias más graves: el pie diabético, que suele ser el inicio de un problema severo que puede llevar a la amputación, debido a infecciones que avanzan en las extremidades.

Señala que México, desafortunadamente, está dentro del “top cinco” de países con mayor incidencia de diabetes, con 12 millones de personas afectadas. Para 2050 se espera que la cifra siga en aumento.

Agrega que existe además una gran cantidad de pacientes que desconocen que son diabéticos y que, en ocasiones, son diagnosticados de manera fortuita.

Actualmente estima que poco más del 9% de la población adulta tiene diabetes, una enfermedad que, por sí sola, no produce síntomas importantes derivados de la hiperglucemia, salvo en casos extremos como hipoglucemia o cetoacidosis diabética. Por ello, suele transcurrir silenciosamente mientras deteriora diversos sistemas, provocando pérdida de visión, daño renal y obstrucción arterial.

Puntualiza que la obstrucción de las arterias ocasiona que los tejidos que deberían recibir sangre, oxígeno y nutrientes sufran daños.

Explica que, por ejemplo, una persona con arterias sanas puede lesionarse un dedo del pie y cicatrizar completamente en una semana. En cambio, en una persona con diabetes, la cicatrización tarda más, no solo por la hiperglucemia, sino porque habitualmente las arterias están obstruidas. Esto retrasa la recuperación y aumenta el riesgo de infección.

Cuando una infección entra en un tejido con mala irrigación, este no tiene capacidad de defenderse. Así, lo que en una persona sana sería una infección menor que se autolimita, en una persona con diabetes puede convertirse en un problema mayor.

Los antibióticos tampoco actúan como se espera porque no llegan en dosis adecuadas debido a la oclusión arterial. Es un círculo vicioso que empeora la situación. Por ello, muchos pacientes llegan al hospital con infecciones severas o necrosis extensas, y con frecuencia se indica una amputación como primera opción.

Fuerte campaña

El especialista destaca que están luchando para evitar esto, y que los pacientes en situación crítica no deben ser amputados, sino tratados con una revascularización adecuada mediante angioplastia o bypass, técnicas disponibles en todo México.

Asegura que con estos procedimientos se puede salvar la pierna del paciente en el 95 o 98% de los casos.

Indicar una amputación como primera medida no es correcto y genera un daño muy grande al paciente, por lo que es indispensable cambiar esta idea y apostar por la revascularización.

Siempre se ha dicho que la amputación es más barata, pero ese es un dogma que se ha aceptado sin ser cierto.

Fabiani realizó una correlación entre 100 amputaciones en un hospital público y 100 revascularizaciones en un hospital privado, lugar donde se cree popularmente que los costos son más altos. El costo directo de una revascularización comparado con el de una amputación resultó ser solo 10 o 15% mayor. Sin embargo, al cabo de un año, los pacientes amputados habían tenido tantos reingresos por complicaciones que, sumados los costos indirectos, la amputación resultó 10 veces más cara.

A esto se suma que un paciente amputado adquiere una discapacidad: suele dejar de trabajar y de pagar impuestos, y alguien de su familia suele abandonar sus actividades para cuidarlo, lo que significa otra persona que deja de producir.

Aunque la revascularización puede fallar, al cabo de un año apenas seis de los 100 pacientes revascularizados terminaron amputados. En contraste, entre los 100 amputados como primera opción, casi el 40% murió durante el primer año debido a múltiples complicaciones: infecciosas, respiratorias y emocionales como depresión. Además, la mitad pierde la otra pierna el año siguiente.

Fabiani enfatiza que cuando se le indica a un paciente que debe ser amputado como primera opción, se le está condenando a una vida miserable y, en muchos casos, a la muerte.

Para evitarlo, indica que el primer paso es detectar la diabetes y tratarla adecuadamente. El segundo, que cada médico que atienda a personas con diabetes revise sus pies, aun cuando no presenten síntomas, pues una pequeña lesión —como un hongo— puede ser la vía de entrada a una infección que desencadene el círculo vicioso ya descrito.

Tomar el pulso en los pies para confirmar que haya buena circulación es otra herramienta clave para reducir la incidencia del pie diabético, que afecta entre el 15 y el 25% de las personas con diabetes al menos una vez en su vida.

Actualmente se lleva a cabo la campaña Salvando Pasos, impulsada por la Fundación TecSalud y Boston Scientific —empresa proveedora de insumos—, que apoya con recursos para revascularizar gratuitamente a pacientes sin seguro médico o sin solvencia económica para costear el tratamiento.

Esto se realiza de forma totalmente gratuita en el Hospital Zambrano Hellion del TecSalud. La campaña no solo permite atender a más pacientes, sino también dar visibilidad a la diabetes, al pie diabético y a la importancia de evitar la amputación como primera opción.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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