MADRID (EFE).— Los adultos de mediana edad y mayores, especialmente las mujeres, que se consideran noctámbulos presentan una peor salud cardiovascular frente a quienes tienen rutinas más diurnas, de acuerdo con un estudio publicado en el “Journal of the American Heart Association”, revista de la Asociación Estadounidense del Corazón.
La investigación advierte que el horario natural de sueño y actividad puede influir en el estado del corazón a largo plazo.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo científico analizó datos de más de 300 mil adultos del Biobanco del Reino Unido, con una edad promedio de 57 años, para evaluar cómo los cronotipos —la preferencia natural por dormir temprano o tarde— se relacionan con la salud cardiovascular.
Cerca del 8% se identificó como “definitivamente personas vespertinas”, mientras que casi una cuarta parte dijo ser “definitivamente matutina”, y el 67% quedó como “intermedio”.
El estudio midió la salud cardíaca con indicadores como dieta, actividad física, consumo de tabaco, calidad del sueño y niveles de peso, colesterol, azúcar en sangre y presión arterial. El análisis encontró que, frente al grupo intermedio, las “personas vespertinas” tuvieron una prevalencia 79% mayor de presentar una puntuación general de salud cardiovascular deficiente.
Además, los noctámbulos registraron un 16% más de riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular durante un promedio de 14 años de seguimiento, comparados con quienes tenían cronotipo intermedio.
El reporte también señaló que el cronotipo vespertino se asoció con unas peores puntuaciones de salud cardiovascular en mujeres más que en hombres.
El autor principal, Sina Kianersi, investigador asociado del Hospital Brigham and Women’s y la Escuela de Medicina de Harvard, explicó que “las ‘personas vespertinas’ a menudo experimentan desalineación circadiana”, es decir, su reloj biológico no coincide con el ciclo natural de luz y oscuridad. Agregó que “es más probable que las personas vespertinas tengan comportamientos” que dañen la salud cardiovascular, como “una dieta de peor calidad, tabaquismo y sueño inadecuado o irregular”.
Pese a ello, la especialista Kristen Knutson, presidenta de la declaración científica 2025 de la American Heart Association, subrayó que los hallazgos también abren oportunidades de mejora: “los mayores riesgos… se deben en parte a comportamientos modificables como el tabaquismo y el sueño”, por lo que “estas personas tienen opciones para mejorar su salud cardiovascular”. La investigación reconoce como limitación que la mayoría de participantes eran personas blancas y más saludables que la población general, y que el cronotipo se midió una sola vez mediante autoinforme.
De un vistazo
Riesgo nocturno
El cronotipo vespertino se vinculó con peor salud cardiovascular: 79% más prevalencia de puntuación deficiente y 16% más riesgo de infarto o ictus en seguimiento.
Hábitos modificables
Parte del riesgo se debe al tabaquismo y mala calidad del sueño; expertos dicen que ayudaría cambiar conductas y ajustar tratamientos.
