PROGRESO.— “El carnaval de este puerto ha pasado de ser una convivencia familiar a convertirse en borrachera donde reina el desorden y descontrol, las personas que vienen hacen lo que les da su regalada gana sin que nadie les diga nada”, lamentó el presbítero Francisco Mukul Domínguez, párroco de La Purísima Concepción y San José.
—El domingo por la noche salí a dar una vuelta por el malecón y me encontré con varios muchachos que estaban completamente borrachos y con mucho trabajo se subían a sus coches.
—El mismo domingo en el playón poniente hubo espectáculos musicales y para entrar, según me comentaron, la cuota era comprar una canastilla de cerveza y vi tanto a muchachos como muchachas con sus “six” (canastillas) —agregó.
El padre Mukul Domínguez dijo que la primera vez que vino mucha gente al carnaval fue familiar, no hubo mucho consumo de cerveza, pero en los últimos dos años la venta de bebidas alcohólicas ha sido indiscriminada, el consumo ha sido imparable y se ha convertido en pura borrachera.
—El año pasado lo dije y denuncie públicamente que se estaba perdiendo la intención de que el carnaval sea familiar y que la venta de cerveza era indiscriminada, en la calle 31 con 78, detrás de la parroquia, instalaron un puesto de venta de cervezas, las autoridades municipales dijeron que no lo vieron (el puesto) y en este carnaval volvieron a colocarlo.
El párroco señaló que el carnaval es bonito, que en este puerto “tiene futuro”, pero hace falta que haya control, orden, más vigilancia policíaca, aún se está a tiempo para evitar que en los días de las fiestas carnestolendas solo sea un escaparate para la venta y consumo de cervezas y sea una verdadera fiesta de convivencia familiar.
“Basureros”
También mencionó que deja al puerto, en especial las playas, convertidas en basureros y oliendo a orín. “No hay educación, los visitantes tiran su basura en la vía pública. Hace falta infraestructura para atender a los cientos de personas que llegan, disponer de más agentes policíacos para la vigilancia y seguridad”, añadió.
—En este carnaval hubo personas que cobraron para manejar vehículos cuyos conductores estaban ebrios y querían pasar el alcoholímetro a la salida de la ciudad; una vez que lo pasaban se lo entregaban (el vehículo) a sus dueños y éstos, alcoholizados, continuaron su viaje a Mérida, exponiendo su vida y la de sus familias —puntualizó.— GABINO TZEC VALLE
DiariodeYucatan
Consumo doble o triple
“En el playón poniente, donde se presentaron grupos musicales como Molotov, entraron como 20,000 personas, cada una tuvo que comprar una canastilla, así que fueron unas 120,000 cervezas vendidas para entrar, pero se habría consumido el doble o triple por espectador”, dijo el presbítero.
