Unas 100 familias asisten al convivio anual en Citilcum
CITILCUM, Izamal.— Más de 100 familias participaron en los festejos en honor del Padre Eterno en la iglesia del Cristo de la Exaltación y en la casa de Nicolás Can Koyoc.
Pobladores destacaron que los festejos en honor del Padre Eterno, conocidos también como la fiesta de las arepas, son una tradición que data de hace poco más de 100 años y que sobrevive de generación en generación.
Este año, la tradición se inició el sábado 16 con la molienda del maíz, el cacao y otros ingredientes para las 7,000 arepas que se tortearon y hornearon.
Los festejos terminaron el domingo: a la 1 de la tarde el presbítero Roger Enrique Mukul Cen, ofició la misa del Padre Eterno.
En la homilía, el sacerdote dijo que algunos esperan a que el vecino cambie para cambiar, pero no debe ser así, sino hay que ser más activos para estar con Dios.
Tras la ceremonia, los organizadores y los invitados, acompañados de música de charanga, caminaron hasta la casa de Nicolás Can.
Ahí, se realizó el tradicional convivio. A las familias se les repartió chocolate, arepas y el tradicional relleno negro de pavo indio enterrado.
En la noche, mujeres y varones de todas las edades bailaron jaranas con una cabeza de cochino en el atrio de la iglesia y en la casa de Nicolás Can.
Familias de poblaciones aledañas llegaron a los festejos del Padre Eterno, acompañado por la imagen de San Antonio de Padua.
Nicolás Can y su familia organizarán de nuevo la fiesta en 2020.— José Candelario Pech Ku
