Añoranza por el origen religioso de la feria de Peto
PETO.— La iglesia de la Virgen de la Asunción cumple 221 años, tal como data en una placa colocada a la entrada del templo católico donde está plasmada la fecha en la que se inicio y concluyó la construcción del majestuoso edificio.
El cronista de la población, Arturo Rodríguez Sabido, informó que fue precisamente el 1 de enero de 1799 cuando concluyó la construcción de la iglesia y ese logro se celebró con una fiesta de pueblo en ese entonces. Es por eso que cada año se efectúa en estas fechas la tradicional feria del pueblo en honor a la Virgen de la Estrella.
“A partir de entonces se comenzó a celebrar la fiesta del pueblo, cuyo día más importante es el 1 de enero y fue en esas fechas cuando llegaron tres imágenes de la virgen provenientes de Guatemala”, indica el cronista.
“Los mismos pobladores eligieron a la que tenía una piedra incrustada en la frente, a la cual llamaron Virgen de la Estrella, única, pues en ninguna otra parte tienen a una Virgen de la Estrella.
Rodríguez Sabido señaló que aunque la iglesia está dedicada a la Asunción, la patrona del municipio es la Virgen de la Estrella.
También recordó que originalmente, la iglesia fue construida para San Antonio, incluso en la parte de arriba en el frente de iglesia hay una imagen de ese santo, pero con la llegada de la virgen de la Estrella fue que finalmente fue nombrada como la iglesia de la Virgen de la Asunción.
Rodríguez Sabido explicó que la fiesta del pueblo tiene un origen religioso y tuvo mayor auge a principios del siglo pasado, pues con la llegada del ferrocarril muchas personas comenzaron a venir a la fiesta, además de que en esa época hubo una bonanza económica, porque con la llegada de tren se comenzó a llevar miel, maíz, frijol y otros productos a la capital del Estado, lo que le valió a Peto para ser conocido como el “granero del estado”.
“Debido a la bonanza económica que había, muchas familias comenzaron a venir a esta población y muchos se establecieron, tal es el caso de los Memeri, Isaac, Badía, Zogbi, entre otros, cuyos descendientes son petuleños.
Señaló que hasta hace algunas décadas, la fiesta se hacía en el centro de la población y eso hacía que luzca como es, una fiesta del pueblo, pero al ser trasladada a otros lugares y cambiarle de nombre a “Expo feria” perdió su sentido tradicional, porque ya no lucen como antes.
“Las vaquerías, los gremios y las actividades religiosas son los eventos que hacían que resaltara la fiesta del pueblo, incluso cuando había un baile popular, mientras las parejas bailaban, tenían como escenografía a la iglesia.
“Lamentablemente, por cuestiones comerciales o económicas, se cambió de lugar y de nombre, perdiéndose de esa manera el verdadero sentido y origen religioso de la fiesta del pueblo.
En este sentido, recordó que el baile del 31 de diciembre era la ocasión perfecta para que familias enteras despidieran el año que concluye y recibieran el inicio del siguiente en el centro de la población.
“Las familias se reunían en el baile para disfrutar de la velada y a la medianoche allí se abrazaban y felicitaban todos, en un ambiente de sana convivencia, algo que en la actualidad no se da, pues muchas personas prefieren no salir a los bailes por la seguridad de sus familias al estar apartado del centro.
Rodríguez indicó que no hay que olvidar que la fiesta no es una expo feria, pues no hay nada que se exponga, más bien es la fiesta del pueblo y se debe de vivir como es.
“En la actualidad, la fiesta, ya no se parece en lo absoluto a lo que fue la fiesta tradicional”, agregó.
El cronista señaló que todavía muchas personas que añoran que la fiesta regresara al centro de la población, para rescatar el verdadero sentido de la fiesta tradicional.— MIGUEL ANGEL MOO GÓNGORA
