Vecinos de Cholul rescatan frutas y árboles endémicos
Con la presencia de autoridades municipales, locales, escolares y público en general, los vecinos de Cholul celebrarán hoy el segundo aniversario del proyecto altruista comunitario Arboretum de Frutales Mayas.
Las 21 especies de frutales mayas con las que se estableció en febrero de 2018 el primer Arboretum de Frutales Mayas en un espacio público representan, según los vecinos, no sólo el rescate de un recurso biótico de incalculable valor botánico y ecológico sino el rescate de un componente importante del legado cultural y culinario de Yucatán.
El Museo Vivo del Arboretum, único en su género en Yucatán, se ha convertido ya en un atractivo turístico más en Cholul y en motivo de orgullo de la comunidad.
John Eremberg Enríquez, promotor del Grupo Arboretum, explicó que en el Yucatán prehispánico se contaba con una gran variedad de frutales locales que aportaban una fuente de alimentos ricos en nutrientes para los pobladores mayas de esa época.
En la actualidad, señaló, la mayor parte de las frutas que consumimos son de plantas introducidas a partir de la Conquista, como los cítricos, plátanos, mangos, manzanas y uvas, entre otras.
“Con la Colonia se inicia un proceso de transculturización culinaria que ha enriquecido la cocina yucateca en muchos aspectos; sin embargo, es de destacar que muchos de los frutales autóctonos se han ido perdiendo, especialmente a lo largo de las últimas tres décadas”, aseguró el activista vecino de Cholul.
Hoy en día, la mayoría de la gente de la Península desconoce lo que es el Chooch (Pouteria lucuma), el Kanisté (Pouteria campechiana), el Poolbox (Annona purpurea) y muchas frutas mayas más.
Hoy al cumplirse dos años de desarrollo del proyecto Arboretum, que ha implicado el cultivo y conservación de 39 matas y árboles de 22 especies de frutas mayas endémicas, únicos en el estado, la comunidad acudirá al huerto ubicado en el corazón del poblado para celebrar, realizar acciones de mantenimiento, pero también para reclamar su protección y preservación.
El sitio de 750 metros cuadrados recupera algo de la memoria gastronómica de Yucatán, afectada por el proceso de transculturización de los últimos 30 años en el que fueron relegadas las frutas locales; ahora es posible reconocer y conocer especies como el bonete, canisté, anona, guanábana, huayas, mamey, pepino cat, uva de mar, caimito, choch, zapote, naranjitas de San José, ciricote y otros.
La cita es a las cuatro de la tarde a un costado de la iglesia de Cholul y habrá venta de frutales mayas y otras plantas, artesanía y actividades para todas las edades.— Luis Iván Alpuche Escalante
