Turistas insisten en ir a la zona arqueológica

VALLADOLID.— Numerosos turistas despistados siguieron llegando con destino a Chichén Itzá, a pesar de que por instrucciones del gobierno del Estado cerraron el acceso a la zona arqueológica del 20 al 22 del presente mes como una manera de intensificar las medidas de prevención.

En las entradas a Valladolid se comenzó aplicar la pistola de medición de temperatura y varios de los visitantes comentaron que se dirigían a Chichén.

En la ciudad cada vez hay menos gente caminando en el primer cuadro. En el sector comercial se observó una disminución de clientes y pareció ser un día similar a un Viernes Santo, un 25 de diciembre o un primero de enero.

De acuerdo con un recorrido en los puntos que se habilitaron como estacionamientos al turismo, se observó el arribo de algunos autobuses y camionetas tipo Van, cuyos ocupantes indicaron que se dirigían a Chichén Itzá y dijeron que no sabían que estaba cerrado.

Al llegar a la exestación del tren, se les dijo que tenían que caminar hacia el centro de la ciudad, pero no quisieron y prefirieron retirarse sin bajarse de su autobús.

En el caso del Grupo Xcaret, no llegó ningún autobús de esa empresa. A los empleados de la Casona, que funciona como restaurante, ya los retiraron y cerraron el lugar hasta nuevo aviso.

En las cuatro entradas de la ciudad se instalaron módulos de control de sanidad, en el que personal del ayuntamiento y otros contratados están aplicando la pistola de temperatura a los turistas que llegan en autos particulares y vehículos rentados, incluso taxistas de Quintana Roo, a quienes se les hacen varias preguntas relacionadas con su salud.

Artur y Emily, turistas que llegaron a bordo de un auto rentado, dijeron ser de Francia y que se dirigían a Chichén Itzá. A pesar que se les dijo que el lugar estaba cerrado, insistieron y continuaron su viaje.

Comentaron que saben de la emergencia sanitaria, pero aseguraron que no han tenido contacto con ninguna persona sospechosa. Su temperatura marcó 35 grados, de modo que no tenían nada y se les permitió entrar, como a la mayoría de los visitantes extranjeros que llegaron en autos particulares.

El templo de San Servacio y el de San Bernardino de Siena permanecieron abiertos para ser visitados, pero no se ofició ninguna misa. Se suspendieron las actividades religiosas.— Juan Antonio Osorio Osorno

 

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