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La palma es señal de que Jesús está en nuestras vidas

UMÁN.— “Con la bendición de las palmas iniciamos nuestra Semana Santa, hay que agradecer a Dios por permitirnos celebrar el Domingo de Ramos y la Eucaristía (presencialmente), a pesar de la pandemia (de Covid-19), a diferencia del año anterior que estábamos encerrados, dijo ayer el párroco Francisco Mukul Domínguez ante los fieles en misa en la céntrica parroquia San Francisco de Asís.

El año pasado, debido a la pandemia, las iglesias de Yucatán cerraron desde el 20 de marzo, las celebraciones religiosas masivas se suspendieron y las misas se transmitieron por Facebook para que los feligreses participen desde sus viviendas.

Ayer, algunos fieles pudieron asistir a la misa de Domingo de Ramos en la parroquia, pero con las medidas de prevención de contagios de Covid-19, como el uso obligatorio del tapaboca, desinfectarse las manos antes de entrar y solo se puede ocupar el 30% del cupo de cada iglesia.

“La bendición de palmas nos recuerda el momento en que Jesús entró triunfante a la ciudad de Jerusalén, iniciando de esta forma nuestra semana de reflexión sobre la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, el cual dio la vida por todos nosotros por el amor que nos tiene y para perdón de nuestros pecados”, dijo el padre Mukul.

“Es por eso que los invito a vivir la Semana Santa aunque sea en nuestras casas, porque hay que ser agradecidos”, afirmó.

“Las palmas nos sirven como señal, cada vez que las veamos, de que Jesús dio la vida por nosotros, arrepintiéndonos de nuestros pecados, y que Jesucristo es nuestro rey que está en nuestras vidas”, indicó el párroco.— Carolina Uc Quintal

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