TIZIMÍN.— Al cumplirse un año de haber cerrado sus puertas a raíz de la pandemia de Covid-19, los cantineros de este municipio sienten que sus negocios agonizan pues aún no existe fecha segura para su reapertura e incluso algunos han rematado sus pertenencias con la intención de probar suerte en otro giro comercial.
A finales de octubre del año pasado, la mayoría de los 22 que conforman el padrón de cantineros aún tenían esperanzas de que pronto el gobierno estatal les permitiría laborar, siguiendo todas las medidas protocolarias de prevención.
Varios abrieron las cantinas en Tizimín, pero para acondicionar sus locales y realizar la limpieza correspondiente.
Sin embargo, el tiempo pasó y al transcurrir cinco meses más, siguen sin poder servir a sus clientes, a excepción de quienes tienen el giro de restaurante-bar, pero operan como cantinas.
Jalando y estirando, y ni así
José Inocencio Mex, veterano cantinero en Tizimín conocido como “El diablo”, ha tenido que incursionar en la venta de botanas desde su domicilio particular, pero únicamente los fines de semana y con ello ha logrado mantener a su familia.

No corrió con la misma suerte la señora Carmen Medina Mendoza. A finales de 2020, anunció con tristeza el cierre definitivo de “Batallas”, una de las más antiguas cantinas en Tizimín y que era conocida por su abundante botana. La crisis por la que atraviesa obligó a la propietaria a rematar el mobiliario.
Se buscaron las declaraciones de Luis Darío Bates Novelo líder de los cantineros y propietario del bar “La oficina”, pero no respondió a las solicitudes del Diario; ya es administrador del mercado municipal.
¿Por qué en Tizimín no?
En reiteradas ocasiones, Bates Novelo expresó su enojo en su cuenta personal de Facebook, e incluso hacía cuestionamientos a las autoridades que permiten que laboren los expendios y otros establecimientos con licencia como restaurantes.
Además, fue severo crítico en el tema de la venta clandestina de bebidas embriagantes en predios particulares.
Lo que llama la atención a los cantineros locales es que en municipios vecinos hay bares y cantinas abiertos, por lo que desconocen por qué en Tizimín aún no se les permite laborar y mientras el tiempo pasa pierden las esperanzas de poder continuar en la actividad, pues ya no cuentan con el capital financiero.- ISAURO CHI DÍAZ
