Una familia de Tizimín asegura el techo de su casa con sogas además de tapar con lonas algunas partes donde se cuela el aire. Los preparativos continuaron por la tarde

Ya no se confían y resguardan sus pertenencias

TIZIMÍN.— Con la experiencia vivida hace un año, familias que habitan en zonas bajas de la ciudad, ante la amenaza del impacto de “Grace”, que llegaría a la Península como huracán, tomaron sus previsiones durante la mañana de ayer para asegurar sus pertenencias antes de desalojar sus hogares.

Mientras el fenómeno hidrometeorológico “Grace” se iba desarrollando, tizimileños se comenzaron a preparar amarrando láminas, llevando sus electrodomésticos a lugares seguros así como buscar refugios con familiares y vecinos.

Desde que se emitió la alerta amarilla para el oriente del Estado comenzaron los preparativos, principalmente para las familias que viven en las zonas bajas de la ciudad.

En la colonia Santa María, Leonor Couoh Balam indicó que apenas empezaron los avisos por la radio comenzó a resguardar documentos, subir sus electrodomésticos en áreas altas de su casa y a embolsar la ropa.

Recordó que hace un año los agarraron desprevenidos y aunque pensaron que el nivel del agua alcanzaría únicamente 30 centímetros como siempre no fue así pues llegó por encima de las ventanas de su casa.

Incluso a última hora tuvieron que salir pues se confiaron; sin embargo, ahora, ya están viendo incluso dónde llevará a su madre que es de edad avanzada y han lavado la ropa para tenerla limpia, pues de inundarse no sabe cuánto tiempo se queden sin poder entrar a su casa.

En la colonia Nueva Esperanza, Mary Manrique Godoy, quien está justo frente a los terrenos del ex rastro de Agroindustrias, dice que con el miedo tras las tormentas y huracanes de hace un año, esta vez ya aseguran sus colchones, muebles y electrodomésticos pues la vez anterior se confiaron.

La mujer recuerda que el agua alcanzó una altura de casi dos metros, pues como están en zona baja todo el agua que llega del fraccionamiento, además del desborde de la aguada, se acumuló y provocó que tengan que salir nadando pues todo ocurrió muy rápido.

Las vecinas se quejaron que en esa vez el gobernador Mauricio Vila entró a sus hogares y se comprometió en que harían un pozo profundo, pero aún no se hace.

Mientras, en el fraccionamiento Los Aguacates, Manuel Morcillo Ceballos, quien es uno de los pocos que habitan sobre la calle donde las casas quedaron bajo el agua en los fenómenos pasados, dice que la inundación que vivieron los vecinos 2020 no siempre ocurre, pues después de 20 años de vivir en el fraccionamiento nunca se había inundado, y dan por sentado que no les ocurrirá cada año.

El hombre dijo que aunque casi todos los vecinos abandonaron sus casas él decidió tomar en renta la que habita ahora y no pretende salir ya que anteriormente las lluvias no cedieron durante ocho días hasta que luego pegó la tormenta

Según dijo, ni Protección Civil les ha ido a dar alguna indicación para desalojar por lo que permanecerá en la casa durante el huracán, ya que “será muy rápido” según los pronósticos.

En el cruce de los ex rieles del tren, los vecinos estuvieron limpiando el canal de agua que el Ayuntamiento les hizo hace un año ya que gracias a eso los demás fenómenos que azotaron no les afectó pues el agua buscó su cauce.

Sin embargo, les han dicho por el propietario de unos cuartos que están cerca que de sufrir de inundación pueden salir y ocuparlos.

Cerca de la colonia Santa Rosa de Lima, conocida como la calle de la rejollada, los vecinos estuvieron subiendo en la parte más alta de sus bodegas muebles y electrodomésticos para evitar que se mojen, también amarraron las láminas de los techos y resguardaron con lonas lo que se pueda mojar.— WENDY UCÁN CHAN

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