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En Tizimín, más de 300 asistentes en el recorrido

TIZIMÍN.— Decenas de tizimileños vivieron ayer el tradicional convite, como parte del preludio de la próxima feria en honor de los Santos Reyes.

Más de 300 personas, entre autoridades municipales, estatales, la ciudadanía y los cabalgantes, participaron en la fiesta que duró cerca de ocho horas.

A las 10 a.m. se inició un festival cultural frente al Palacio Municipal, donde se presentaron ballets folclóricos que lucieron trajes regionales y sacaron sus mejores pasos jaraneros.

A las 11 de la mañana arribaron el alcalde Pedro Couoh Suaste, su esposa, Gabriela Mezquita Alonso, el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder), Jorge Díaz Loeza; el diputado Esteban Abraham Macari y funcionarios municipales.

El contingente partió 15 minutos después, tras el mensaje del primer edil, quien pidió a la gente vivir las tradiciones, pero con todos los cuidados sanitarios para prevenir contagios de la pandemia del Covid-19.

El festejo transcurrió entre problemas de organización y gran concentración de gente en el Centro, donde al ritmo de la jarana recorrieron cada una de las 10 casas de los diputados de feria.

Entre la algarabía también hubo indignación de la ciudadanía, pues por vez primera amarraron a un toro de los cuernos y lo arrastraron por los jinetes, como promesa del Ayuntamiento.

Los diputados de feria manifestaron su alegría, pero también su tristeza porque la fiesta no es como en años anteriores, pues esta vez a las casas solo se permitió la entrada de las autoridades, los organizadores y la prensa.

Dentro de las casas de los diputados se presentaron bailes folclóricos y se repartieron tacos de cochinita, relleno negro, escabeche y but negro, así como refrescos y bebidas alcohólicas.

El alcalde, el diputado Esteban Macari y el titular de la Seder se turnaron para invitar formalmente a los diputados a participar en la próxima Feria de Reyes.

Personal de Protección Civil estatal y municipal estaba atento en todo el recorrido de que la gente use correctamente el cubreboca, mientras que otros coordinaron la entrega de tacos donde se aglomeró la gente.

Los policías municipales estaban de civiles y se distinguían por una marca de color verde en el cubreboca. Ello evitaron la cercanía de la gente a las casas de los diputados de feria.

En las calles, la gente esperaba el paso del convite y las familias consumían cervezas y botanas en sus casas. Más de 200 jinetes estaban al final del derrotero y por ratos se detenían en las casas a pedir tacos o esperar que les den refrescos.

En el altillo de la esquina de la calle 46, el alcalde hizo una interrupción para pedir a Protección Civil y la Policía retirar los vehículos de una empresa refresquera para poder tomar las fotos oficiales. Esta vez no hubo parada en la plaza de toros, como se acostumbraba.

Alrededor de las 5 la tarde las autoridades llegaron a la plaza principal, donde se realizó una vaquería.— Wendy Ucán Chan

 

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