Entran a casa sin orden de cateo y causan destrozos
SEYÉ.— Policías municipales allanaron, sin una orden de cateo, una casa donde solo se encontraban niños y causaron destrozos, denunciaron los afectados. Esta acción fue considerada por vecinos de la comunidad como un total abuso de autoridad.
Policías municipales allanaron, sin orden de cateo, una vivienda ubicada en la calle 32 entre 33 y 35.
Cinco oficiales, al mando del comandante “Dragón”, llegaron al predio y entraron a la casa sin mostrar alguna orden ministerial o judicial, para revisar cuartos y hasta el baño, causando daños.
Acusan que oficiales amedrentaron a una menor
En la vivienda se encontraban solo menores de edad y una mujer. Una de las menores empezó a grabar con su teléfono y un policía la amenazó diciéndole que no puede grabar, que si lo hacía se la llevaban a la cárcel.
Incluso, uno de los oficiales intentó quitarle el celular a una de las niñas, a quien tomó con fuerza de un brazo, y le dejó marcas de rasguños en la espalda. Los oficiales también amenazaron a los menores que lloraban diciéndoles que se los llevarían a la patrulla.
Los uniformados causaron destrozos dentro la vivienda y, al retirarse, se llevaron detenida a una mujer que cuidaba de los niños y que salió a la calle al escuchar el llanto de los menores. La abuela de los niños fue avisada de lo que sucedía, no se encontraba en el lugar.
Luego que llegó a la casa, acudió al Palacio Municipal para pedir una explicación del motivo del allanamiento de su vivienda, pero le cerraron la comandancia y no le dieron explicaciones.
La mujer detenida estuvo en la cárcel municipal durante poco más de tres horas, hasta que fue liberada.
¿Por qué entraron los Policías de Seyé a esa casa?
Según la versión oficial, los uniformados entraron a la casa para decomisar “bombitas” y licor, pues según la comandancia detuvieron a un “teporochito” que dijo haber comprado una botella de licor en ese predio.
En un vídeo que fue grabado por una de las menores se ve cómo los agentes municipales entran al domicilio sin recato alguno.— Edwin Canché Pech
