El sacerdote Vidal Antonio Cervantes Chan se jubiló hace unos cinco años (en 2017), sí estuvo en la Casa del Sacerdote (en Mérida), pero no duró ahí ni un año porque él no era de quedarse encerrado, le gustaba andar, salir, narran sus familiares en la casa del difunto presbítero en su natal Telchac Pueblo.
La última vez que fue párroco fue en Tekantó (en la iglesia de San Agustín de febrero a agosto de 2011), recuerdan. En 2015 estuvo de encargado de la capilla de la comisaría de Santa Gertrudis, en Mérida, y en 2017 fue vicario en la parroquia de la colonia Alemán en Mérida.
Cuando decidió no pasar sus últimos días en la Casa del Sacerdote, el padre Vidal retornó a su casa en Telchac y sus familiares se organizaron para apoyarlo. Doña Fidelia Chan Chi le lavaba la ropa y le cocinaba, otras veces el padre iba a comer a la casa de su sobrina doña Rosa María Chan Ku; su sobrino Ángel, de Cozumel, le enviaba dinero y le pagaba a Felipe, un vecino de Telchac, para que cada ciertos días visitara al padre Vidal.
A su joven sobrina Danna Hassel Chan Chan recurría el padre Vidal para enviar por correo electrónico sus artículos al Diario de Yucatán. Escribió sobre variados temas, como los sacerdotes Azcorra, Carlos Roca y Sacramento; los huracanes y sus enseñanzas, los politicos, los partidos políticos, la vida en las calles de Mérida… Su última colaboración publicada fue sobre la consagración episcopal del presbítero izamaleño don Fermín Sosa Rodríguez (en 2021).

En la tarde del viernes 12 de agosto de 2022 el padre Vidal, de 71 años de edad, llegó a su casa, se cambió de ropa, salió al patio y caminó hacia la cocina. En el umbral se desplomó, en la caída se golpeó la cabeza. Fue hallado muerto el domingo 14 a las 9 de la mañana por Felipe, quien había recibido una llamada telefónica de Ángel pidiendo saber de su tío; luego llegó corriendo doña Rosa, tras enterarse del fallecimiento y con prisa bajar las cortinas de su comercio, y después arribó la Policía.
Los del Servicio Médico Forense llegaron a la 1 de la tarde, dijeron que no murió del golpe sino de un infarto cardíaco y que tenía unas 48 horas de fallecido, luego decidieron no llevárselo. Entonces entraron los de la funeraria y, tras verlo, dijeron “no se puede velar”. Fue un entierro inmediato y “mucho dinero” para obtener el acta de defunción, permisos…
Los familiares reconstruyeron así los últimos momentos del padre Vidal en este mundo, desde la última vez que lo vieron, la ropa que vestía entonces, y las circunstancias de su muerte.

Doña Rosa comparte el testimonio que dio un amigo del padre Vidal al enterarse del deceso: “Tuve la bendición de que un mes antes pasamos por él y nos fuimos a Telchac Puerto a comer pescado. Antes de despedirnos, él bendijo el carro de mi hijo”.
A las 7 de la noche del domingo 14 el padre Vidal fue sepultado en el cementerio de su tierra natal, Telchac Pueblo. El próximo 27 de septiembre cumpliría 44 años de sacerdocio, desde aquella noche cuando el nuncio Jerónimo Prigione les dijo a él y al presbítero Luis Sansores Polanco: “Mis amados jóvenes que hoy se acercan al orden sacerdotal, os exhorto a que viváis de tal manera que en la última noche de vuestra existencia el Señor os juzgue sobre el amor”.

El lunes 15 de agosto, día de la Virgen de la Asunción, se celebró la misa de réquiem del padre Vidal en la parroquia de Telchac Pueblo, a las 7 p.m., y se inició el rezo diario en la casa familiar. El viernes 19 a las 4:30 de la tarde se hizo el ochovario. El último rezo familiar fue el sábado 20 antes del mediodía.
En el cuarto del padre Vidal, en su casa en Telchac Pueblo, quedan su escritorio, su biblioteca, una puerta de madera maciza con la imagen de San Francisco de Asís tallada en relieve, y un tocadiscos antiguo que todavía funciona.— Flor Estrella Santana
