SUCILÁ.— El regreso de una tradición en el municipio se convirtió en una mala experiencia para una sucileña, quien sufrió un accidente a causa de la quema del torito pirotécnico.
Fue justo el día 8, jueves pasado, día de la Virgen de la Natividad, que la mujer, quien por cierto es enfermera de una clínica de Tizimín, se lleva el mal sabor de boca durante el festejo.
Había concluido la celebración eucarística y en el atrio de la iglesia se invitó a los feligreses a presenciar la quema tradicional del torito, que está hecho a base de cartón, alambre y pólvora.
“Un toro bravo”
Debido al riesgo que representa los anfitriones pidieron a la gente alejarse, pues lo presentaron como “un toro bravo, de gran tamaño”.
Los custodios incluso metieron al templo la imagen de la Virgen que tenían en el atrio para evitar incidentes y les suplicaron a los niños, así como a los adultos mayores que se alejaran.
El momento esperado llegó y comenzó la quema del torito que al principio “parecía estar tranquilo”, sin embargo, de momento se formó una humareda y luego comenzó a lanzar por todos lados fuegos pirotécnicos que se iban hacía el templo, la calle y entre la gente.
De repente, uno de los explosivos se fue al rostro de una de las asistentes y la gente comenzó a gritar. Algunos ni se enteraron qué había pasado, pues pensaron que los gritos eran parte de la emoción del momento.
Sin embargo, el accidente fue grave; esa misma noche la enfermera fue trasladada de de urgencia al hospital San Carlos, donde se reportaba grave por el daño que sufrió en uno de los ojos.
Según algunos sucileños, ya tiene rato que la quema del torito no se realizaba, hasta que este año se retomó.— WENDY UCÁN CHAN
