PROGRESO.— Apoyado en su bastón y caminando con un poco de dificultad, pero con mucho ánimo, el pescador Martín Chay Tamayo, abordó su lancha pulpera, revisó hilos, jimbas y que la nevera con carnada tenga hielo y, con ayuda de sus compañeros, colocó el motor fuera de borda.
Todos los días, Chay Tamayo, de 59 años de edad, vecino del oriente de la ciudad, llega a la playa para salir a la pesca de pulpo.
Solo trabaja como pescador durante la temporada de pulpo, que abarca del 1 de agosto al 15 de diciembre.
Era albañil, pero dejó el oficio desde hace dos años porque se lesionó la pierna izquierda, pues se cayó de tres metros de alto debido a que se rompió el andamio.
De niño padeció poliomielitis, que le afectó la pierna izquierda, “la tengo flaca”.
Precisamente esa pierna se lesionó cuando se cayó del andamio y requiere de cirugía, pero no dinero para pagarla, aunque se está preparando con los análisis clínicos que le han solicitado.
El pescador narró que se enfermó de polio porque sus papás, ya finados, como campesinos no sabían que debían vacunarlo ni las consecuencias de la enfermedad.
La polio le afectó solo la pierna; él no se acuerda cuántos años tenía.
La secuela de la polio y la lesión en la pierna izquierda no son impedimento para que Chay Tamayo continúe trabajando como pescador.
Para salir a la pulpeada cuenta con el apoyo de los demás pulperos, quienes sacan la lancha y colocan el motor fuera de borda, lo ayudan a subir la nevera con carnada y hielo y el bidón de combustible; luego, él se hace a la mar.
El ribereño expresó que tiene experiencia como pescador, solo trabaja durante la pulpeada porque es una buena oportunidad para obtener recursos, en esta temporada gana al día de $600 a $800, pero el año pasado ganaba el doble porque el kilo se pagó bien y hubo pulpo.
Dijo que prefiere salir a pescar que quedarse en su casa porque la familia tiene necesidades económicas y gastos del hogar, y él tiene que trabajar.
Qué mejor que la captura de pulpo cerca de la costa, que no es peligrosa, añadió.
Chay Tamayo no es el único pescador con una dolencia o discapacidad.
En un barco de la flota mayor viaja un langostero que sufrió descompresión cuando buceaba y quedó con parálisis en las piernas, pero aprovecha su experiencia y conocimientos en la captura de langosta para viajar al mando de un barco langostero que trabaja por la zona del arrecife Alacranes.— G.T.V. @DiariodeYucatan
