VALLADOLID.— Familias asistieron a las misas dedicadas a los fieles difuntos, que se oficiaron ayer a las 7 y 9 de la mañana y 5 de la tarde en el cementerio municipal.
En la ceremonia de las 9 horas, Joel Tuz Canul, párroco de San Servacio, resaltó en la homilía que hay que pedir por el eterno descanso de los seres queridos que ya se adelantaron.
A pesar de las lluvias que causa la tormenta tropical “Lisa”, que ayer tocó tierra Belice, no se colocaron toldos a las puertas del camposanto, así que muchos se mojaron, mientras que otros se refugiaron bajo los techos del interior del cementerio municipal.
Una empresa funeraria repartió tacos de cochinita y refrescos a los asistentes.
Decenas de familias visitaron las tumbas de sus seres queridos fallecidos y pusieron veladoras y arreglos florales. Incluso, algunos visitantes contrataron mariachi para cantarles algunas canciones a sus muertos.
En 2021 el ramo de flores se vendió en 35 pesos y ahora se ofrece hasta en $60, casi el doble que hace un año.
A muchos les pareció elevado el precio, pero lo pagaron porque no tenían otra opción cerca.
En cuanto al precio de los pibes, se vendieron de los 130 pesos a los 350 pesos, dependiendo del tamaño.
Por otra parte, cientos de asistentes participaron anteanoche en la segunda noche del Festival de Día de Muertos, que incluyó una vaquería de las ánimas en el parque de la colonia Emiliano Zapata.
Grupos folclóricos salieron del camposanto y se dirigieron al parque que se encuentra frente al cementerio para iniciar el evento.
Vestidos con traje regional y con caras pintadas como pixanes, los jaraneros iniciaron con la vaquería, ante una nutrida asistencia.
Como se esperaba, arribaron decenas de turistas extranjeros que fueron invitados en los centros de hospedaje de la ciudad.
Varios de ellos llegaron en autos particulares o en taxis. El evento concluyó poco después de las 9 p.m.
Con estas actividades culminaron los eventos con motivo del Día de Muertos.
Hoy jueves todo regresará a la normalidad.
En Tizimín, cientos de familias abarrotaron ayer los panteones municipales, donde se oficiaron las misas.
En el cementerio Jardines de la Paz, la misa fue oficiada a las 9 de la mañana por el párroco Fermín Rigoberto Nah Chi.
Por su parte, el sacerdote Pedro Echeverría López celebró una misa a las 10 a.m. en el panteón antiguo.
Nah Chi invitó a los feligreses a orar por sus difuntos porque uno no sabe lo que ocurre en el último suspiro de los seres queridos.
Según el padre, el hecho de estar presentes en el cementerio ocasiona miedo, respeto o tristeza.
“Miremos el cementerio con serenidad, con la paz que se respira; los difuntos pueden estar juntos sin estar peleados, piensen que esta será su casa donde reposará su cuerpo, pero no es el destino final, porque su espíritu reposará en la casa del Padre”, expresó.
Resaltó que la celebración de los difuntos es una invitación para mirar al cielo y rezar.
Después se realizó la bendición de tumbas.
Miguel Loría López, responsable de Cementerios Municipales, dijo que se impresionó con la respuesta de la gente, pues en 2021 hubo menos asistencia porque apenas se retiraban las restricciones por la pandemia del Covid-19.
Algunas familias tizimileñas pusieron altares en sus casas y rezaron para recordar a sus difuntos.— Juan A. Osorio/ Wendy Ucán Chan
